sábado, noviembre 13, 2004

Él

Parecía solo, sentado allí, bebiendo café, leyendo un diario, sonriendo, demostraba no percatarse del mundo que forjaba su existencia.
Yo aquella mañana lo noté, nadie lo hacía, pero yo lo hice, su misterio acaparaba mi atención.
Lo bautice Julio, Julio Cortázar, por su parecido, no físico, más que nada en sus ojos, su cara.
Pensé que su aislo era consecuencia de los castigos de la vida, de la pesadez de los años.
Muy solitario, único y solo en el mundano bar del centro de la ciudad. No demostraba su tristeza, más bien era interna, pero la transmitía.
Mi Julio, no era el "Julio Cortázar", era un Julio cualquiera, probablemente no lograba las proezas del renombrado escritor.
Mi mente trababa a mil, pensando en todas las posibles conversaciones, si le dirigía la palabra.
Hasta que lo hice y todo se redujo a una simple frase:- "¿Sabía usted que es muy parecido a Julio Cortázar?"
El hombre sonrió, como complaciendome, pero como si no hubiera entendido o prestado atención a ni una de las palabras que mencioné.
Retuve un suspiro y me fui. Desde aquella mañana, no lo ví, hasta la lluvia de hoy.

Me dirigí al café mundano de la ciudad, y allí estaba él, intacto, sin haber envejecido.
Sus ojos no habían cambiado, su mirada tampoco. Era él mismo, con su café y su diario.
Con su pesadez ligera, con su ida de alma, estaba allí pero no lo estaba. Cada día me dirigía en su busqueda, y pasaba mañanas enteras contemplando su tranquilidad, su paz.
Lo único que conozco de él, son sus objetos y su sonrisa, que es lo único que obtuve de él. Siempre que lo saludaba o le sonreía, su respuesta, era una sonrisa, bajaba la vista y seguía leyendo. La verdad es que nunca supe si realmente leía, capaz que solo miraba las letras, las analizaba, las contaba.
Cuantas posibilidades, quizas perdía su tiempo porque no lo consideraba valioso, quizas lo desperdiciaba, tomando café, leyendo un diario, y sonriendo.

Tu nombre

La tierra rodeaba mi existencia. El cielo lejano gritaba tu nombre, tu nombre en ecos, tu nombre firme, quieto, viejo.
Más yo no quería tierra alguna, ni cielo que gritase tu nombre. Más yo no quería esa soledad, ese espacio vacio infinito. En ese espacio, todo era claro, en ese espacio vanidades no existían. Más yo era la tierra, más yo era el cielo que gritaba tu nombre inmortal entre la desesperación.

Entrega

Me perdí... en algún lugar me perdí. No se donde, por eso sigo perdido, no se como, por eso sigo aquí, no se cuando por eso el tiempo ya no me incumbe.
Estaba perdido antes de perderme, estaba solo amandote incolumne, hechizado, poseído.
No había nada mas que yo y mi sombra, no había nada más que la magia y el mito. [Entonces allí me perdía, con mi sombra y sin caminos, con mi proyección y sin aire, sin agua, sin naturaleza.]
Yo y la tierra, la yerba, el olor a tierra húmeda, todo en mi. Yo y las extensiones de barro, de lodo, de tiempo, de espacio. Ya me iba encontrando, al imaginar tus días, tus horas y olores, a savia, a sabiduría, al imaginar tus flores, tus niños, tu cuerpo...
Al verme allí contigo, como algo lejano pero propio, como un espejismo fugaz, como un cuadro, una foto, donde los colores se fundían.
La imagen desaparecía y volvía a perderme, pero me encontraba al gritar tu boca, tu boca roja, me encontraba al tocar tus manos, tus manos cansadas y curtidas de trabajo; tus manos, las de mi sueño.
Me hacias real, me hacias posible, me hacias hombre. Me hacias tierra, agua, fuego, viento, hielo, me hacias sentir. Me hacias creer, descreer, tener, me hacias amar, me hiciste encontrarme en un lugar remoto, me hiciste vivir, sobrevivir a la ignorancia y la locura. Me hiciste respirar, ver, oir, me hiciste volver.
Me haces humano, Hoy(y quizas real)

Manos

Manos que crecen, que abrazan, que adoran, que tocan, que aman. Manos que matan, que rien, que lloran, que espantan, que desatan torrentes de ilusiones, de pactos.
Manos que sienten la desolación ante las orzas, y se postran ante la libertad.
Manos sin género, sin dioses, sin tiempo.
Manos intactas, puras, inmaculadas, virginales.
Manos que contienen, manos zalameras.
Manos nihilistas, manos impías, irracionales.
Manos que asesinan, que dan vida, que luchan contra el imperialismo, que derrumban paredes y capitales, manos que obran sin pesar.
Manos que sufren, que duelen, que arden.
Manos latinoamericanas con venas que sangran como nosotros, los sometidos.

Libertad

¿Qué nos queda? Que nos queda de todo aquello que procuramos ser, que intentamos hacer una vez.
Que nos queda si ya no sabemos nuestros nombres, si ya no nos reconocemos como identidades independientes.
Si se van los amigos, los familiares, los seres queridos y los importantes.
Que podríamos encontrar en un beso viejo y húmedo que ya nos abandonó hasta de su sensación de suavidad y frecura.
Ya no hay nada si no estamos. Ya no hay nada si nos vamos, si nos borramos las huellas y las grietas de las manos. Si desfiguramos el pasado y el porvernir quiebra en desvariaciones. Si nos besamos sabiendo que la salvación reside en ello y ya no contamos con los recuerdos y las cosas que antes nos hacían mejores.
Entonces ya no somos, entonces ya desaparecimos, entonces ya el tiempo no robo lo más nuestro, lo íntimo y lo único que teníamos por seguro, La voz para ser LIBRES.

El país del todavía

El asado de los dioses, el fútbol que acompaña, trabajadores, músicos, maestros, profesores, los paisajes, las distintas miradas, la libertad.
Argentina que no quiere el abandono, Argentina que no quiere otras costumbres, que apuesta por lo nuestro. Por nuestro arte, nuestro deporte, nuestros laburantes, nuestra tierra. Una Argentina que se aleja de lo ajeno, una deseosa, utópica, inexistente.
Solo a través de un collage se le da cuerpo al sueño, tomando pedacitos, partecitas; uniendo con hilos tenues, sutiles.
Nuestro juego ya es ser de otros, depender del de al lado, nuestro juego es abandonarse, es abandonarla, dejarla. ¿Por qué? Porque las estrategias están tergiversadas, porque no hay conciencia social, porque ya no se apuesta por lo propio.
Mi manifiesto no roza el nacionalismo, ni lo intenta. Mi manifiesto solo quiere decir que a veces es mejor lo que hay es casa, que a veces no hay que salir a robar, ni a buscar, que casi siempre lo que se quiere encontrar, lo tuvo uno a su lado desde el primer momento.
Dejar de lado el consumo, la masificación y la moda, dejar de lado al pais del todavia, dejar de lado todo eso; no para idolatrar símbolos patrios, no para cantar himnos, sino para salvaguardar una identidad que nos es quitada dia a dia, una identidad que se nos va y nos deja solos, una identidad que muta, y que roba grandes rasgos lejanos, norteños, europeos.
No nos olvidemos de queines somos y dejemos de lado patriotismo, aportar todo auqello antes mencionado no es ser nacionalista(por la existencia de la autocritica), es solo intentar no ser y no convertirnos en completos extraños, es procurar que Argentina no se nos vuelva, Ajena.

Gotas

Ni una gota de humanidad, ni una. Nunca pensaste en mi dolor, nunca pensaste que un llamado, correr detrás de mi o pararte en el medio de la nada a tocar un botón para a subir me animarían. Nunca pensaste en que un te quiero, te amo, te adoro me salvarían, ni te detuviste ante tu orgullo con un abrazo o volver a abrir una puerta para que esa lágrima no se escape. Siempre se escapan, siempre se van lejos, hasta a ellas no les importo y eso que son mías. Como esas gotas de lluvia de Cortazar, solo que más saladas se suicidan y me abandonan sin saber cuanto las necesito(o mejor dicho: Cuanto te necesito) Cuanto llanto en vano y cuantas gotas saladas, por una sola de humanidad...

Equivoca

Si creí que esa gota no existía, fue porque siempre sonreías, en momentos donde la risa era humanamente imposible. Pero aprendí, justo ayer, que solo era una máscara, y tu llanto retenido saltaba en formas increibles de tus ojos... Como canillas abiertas al siempre, y al nunca... Como lluvia irresistible, como ríos, mares, oceanos... Como agua y como tal... Se evaporo tu llanto hacia la nada... o hacia el todo, que ahora me cubría, haciendome saber, cuan equivocada estaba...

En...

En los besos que quedaron, en los abrazos guardados, y frases celebres que se esconden en bocas cerradas.
En los días llenos de locuras que están, que vendrán, que fueron… En esos días llenos de tardes, y tardanzas… En los juicios del espanto, en la suerte de ser alguien que no se es… En querer dejar de ser, en amar, odiar, en canto, en santidad, y pecado. En perdidos ojos, en dar fe y tener, en desesperanza, en caminos torcidos, repuestos, deshechos. En casos presentes y nobles. En lo más inerte de la vida, en lo más lejano de la cercanía, en los más raudo de la lentitud, en ser y estar, en poder y querer, en saber y aprender, en creer y endiosar dioses de papel. Esos dioses cotidianos, del día a día, esos dioses que no son más que urbanidades, esos dioses que no son más que amigos, de carne y hueso, de carne y hueso… Aquellos que alegran los días llenos de locura, aquellos que están, que vendrán, y que fueron…

Alicia Toledo

Alicia…
Alicia Toledo… ese nombre me llevaba a una sala de espera, a un escenario de cuento, a gente real, pero a la vez abstracta, perfectos personajes de fábula.
Cuatros paredes… sillas consecuentes… una puerta, dos puertas… la tercera más lejana aún… las sillas dispuestas contra las paredes rodeando una sutil mesita de mármol…
En la primera silla un hombre con cara de ingeniero, en la segunda otro señor, para mi sin rostro aún.
Cambio de pared. Giro de 90º
En la tercera nadie, en la cuarta una mujer mayor maquillada como para una fiesta de máscaras de la época de Luis XIV… Primera puerta… En la quinta silla un señora con peluquín y unos zapatos que daban más con el estilo de zapatos que usaría el hombre sin rostro… En la sexta silla una mujer vestida en plan “señora de bien” chalina rosada, y zapatos de 4 colores. Séptima silla, otra señora mayor que parecía normal mientras manipulaba su bolso de rafia trenzado.
Siguiendo por la pared descripta: un pasillo. Con dos puertas…
Cambio de muro. Giro de 90º
Octava silla. Dos jóvenes, una chica sentada sobre un chico. En la novena silla no había nadie, en la décima “Alicia”, discreta… En la Undécima, pañales, mamaderas y sonajas que asomaban de un bolso de colores pasteles.
Cambio de pared. Giro de 90º
Duodécima silla, la Rubia. El hogar dando calidez con solo la idea de que alguna vez había sido encendido. Decimatercera silla, una mujer de unos 40 años que parecía una actriz de alguna tira televisiva de algún canal abierto.
Vuelta a la puerta de entrada y salida…

Sale un médico de su consultorio y llama por Alicia. Dos mujeres se levantan de sus asientos… dos Alicias, dos Toledo, en un mismo lugar y tiempo, compartiendo el espacio tiempo… con turno para el mismo doctor… quien sabe si hasta por la misma enfermedad, quien sabe si hasta con los mismos maridos e hijos, y ellos con los mismos amigos y esos mismos amigos con otros y así sucesivamente… y quien sabe si yo no era alguno de aquellos amigos… y quien sabe si yo no era única… y tenía perdido en algún lugar a mi otro yo… otra Virginia… con las mismas aflicciones, proezas, y desmaños…
Quien asegurara que cada persona en esa sala… era realmente única y no efímera y solo un punto más de una línea de construcción eterna… Quizás Dios… no rompió ningún molde y se ahorro tanto trabajo

No hay conciencia social

En un mundo consumista, materialista y de culturización de masas como en el que hoy vivimos, un país con poder económico y político, pasa a culturizar a los que domina.
Un ejemplo claro es EE.UU. con los países de Latinoamérica.
México es como un estado más de USA, se fue fusionando la cultura, hasta llegar al idioma, haciendo surgir así el Spanglish, una mezcla de vocablos españoles e ingleses.
El grado de culturización, también se debe a la ignorancia de los pueblos que absorbe lo ajeno como propio y se apropia de ello; como si le hubiera pertenecido desde un principio.
Cada vez más empresas extranjeras se instalan en las calles de Latinoamérica.
Se nota el cambio en la ropa, en la música, en los libros, en la comida y en casi todo lo que conforma nuestra cultura.
Es triste ver, quizá por la calle, chicas idolatrando banderas de EE.UU. pegadas a los traseros de sus jeans, ver que la misma gente que hace una movilización por la paz, llegan con palos y que la misma gente que destroza Mac Donalds es la misma que va, se sienta y consume sus hamburguesas.
“No hay conciencia social”... el día que cada persona del mundo se de cuenta de la influencia que produce EE.UU. en todas sus creencias, culturas, ideologías y convicciones, va a aparecer la unión y con la unión, la fuerza y con la fuerza está la demanda, y con la demanda, el reclamo y luego el espíritu “conservador”, de una cultura, la nuestra, que nos es quitada día a día por el imperialismo de países industrializados, poderosos y fascistas.

Hasta el hartazgo

Hasta el hartazgo me repetí las cosas que no debían volver a suceder… hasta el hartazgo las escribí, las escudriñe, les hice sentirme y que sintieran mi deseo de su súbita desaparición…
Uno se cansa de repetir las cosas que no debe hacer, tantas veces que termina por hacerlas…
Y eso era todo lo que me quedaba por hacer… hartarme hasta la ultima gota de bronca… de pena…de dolor…me puse las manos en remojo y pedí que al agua me lavara los malos pensamientos que corrían por las hendiduras de mi alma… me cansé de tanto desamor… de tanta impaciencia… y decidí dejarme ir…
Decidí que nada iba a alterarme, decidí que nada iba a corromper mi felicidad… pero no pude con mi genio… no pude con mi genio… no pude… y por eso escribí esto….

Desordenes

Tempestades de vacíos
Los vacíos del saber
Ignorancia prometida
Hipocresía vuelto a ser
Insoportable desesperanza
Arrasa con nuestra creencia
Hasta las más vanas
Las matan de a poco
Si me quieres buscar
Estoy cerca del desconsuelo
En la oscura inmortalidad del tiempo
En tu incendio interno
Partamos hacia el horizonte
En busca de nuevos dolores
En busca de armas defensivas
En plena lucha, en matanza
Total el tiempo nos dará la razón
No eramos más aquellos
Que solíamos ser
Hoy somos menos
Hoy no existimos
Hoy morimos en Clave de Fa
Y si remotas ilusiones vuelven
No las dejen entrar
No hieren y ella si que pueden más
Corruptos incorruptibles
Ilegalizan las leyes
prohíben lo prohibido
saben que son dueños otra vez
de lo que no les pertenece,
De lo saqueado.
de lo no autentico

Inexistencia eterna

Gritos en mi piel
Confunden realidad
Para encontrarme de nuevo
Insurreccionar

Cierro mis ojos
y lo veo todo
Los abro y
me veo solo

Y en ese entonces
lejano y trivial
pienso en cosas
inexistentes


Si solo pudiéramos volar
Despegarnos del bien, del mal
la inhóspita verdad
existiría en frenesí eterno


Solo una batalla mas
sobre cosas inexplicables
volvámoslas nuestras
Cambiémoslas, seamos ellas.

Debo estar por mi cuenta
Otra vez
una nueva persona
Libre de mi reves
libre de ser real...
inexistencia eterna