miércoles, noviembre 30, 2005

Basta.

Uh, pero si no puedo parar. Hay dioses que me persiguen cargados de flechas, y con arpas en sus espaldas. El pie se me durmió. se me durmió el pie. ¿estoy dormida? basura, el tiempo es relativo, el tiempo es siempre igual, el tiempo corre, el tiempo se va, basura, el tiempo, el tiempo, bla bla bla, que aburridas son las letras propias, prefiero las ajenas, escribanme, recitenme, cantenme, cebenme mates con café, cuentenme mambos, cuentenmé para ser parte de sus vidas, no quiero no estar, no quiero, no ser, mierda, loco, Gorgias me vuela la mente, nadie me entiende, y encima pega. Si se dieron cuenta, sí, se dieron cuenta, ustedes ya saben que entré al momento en el que ni siquiera pienso en lo que escribo, ni en la coherencia, ni en la discresión. Quiero muchas cosas, tengo hambre, afuera lo literario dame lo visceral, dame lo de tus enrañas, gritamelo, por favor, gritame. Haceme llorar, dame hambre, dame sed, haceme dar cuenta de quien soy, buscame, llevame, traeme, ¿me sostenés? esto parece una propagaganda de movistar, siempre me pasa lo mismo, con lo que me gusta usar los verbos así. Por qué me hacen esto!? Estos medios, son los medios, no hagan más eso, no me prohiban cosas. Quiero, quiero, quiero, que me toques, que te acerques, que me hables, que susurres, que rompas todo ese silencio, que vuelvas locos a estudiosos, que en las ventanas llueva, quiero que me toques, tocame, quiero que endioses, con las flechas, con las arpas, dame tiempos, dame el tiempo, ¿el tiempo existe?

Uh, pero si no puedo parar. Hay dioses que me persiguen cargados de flechas, y con arpas en sus espaldas. El pie se me durmió. se me durmió el pie. ¿estoy dormida? basura, el tiempo es relativo, el tiempo es siempre igual, el tiempo corre, el tiempo se va, basura, el tiempo, el tiempo, bla bla bla, que aburridas son las letras propias, prefiero las ajenas, escribanme, recitenme, cantenme, cebenme mates con café, cuentenme mambos, cuentenmé para ser parte de sus vidas, no quiero no estar, no quiero, no ser, mierda, loco, Gorgias me vuela la mente, nadie me entiende, y encima pega. Si se dieron cuenta, sí, se dieron cuenta, ustedes ya saben que entré al momento en el que ni siquiera pienso en lo que escribo, ni en la coherencia, ni en la discresión. Quiero muchas cosas, tengo hambre, afuera lo literario dame lo visceral, dame lo de tus enrañas, gritamelo, por favor, gritame. Haceme llorar, dame hambre, dame sed, haceme dar cuenta de quien soy, buscame, llevame, traeme, ¿me sostenés? esto parece una propagaganda de movistar, siempre me pasa lo mismo, con lo que me gusta usar los verbos así. Por qué me hacen esto!? Estos medios, son los medios, no hagan más eso, no me prohiban cosas. Quiero, quiero, quiero, que me toques, que te acerques, que me hables, que susurres, que rompas todo ese silencio, que vuelvas locos a estudiosos, que en las ventanas llueva, quiero que me toques, tocame, quiero que endioses, con las flechas, con las arpas, dame tiempos, dame el tiempo, ¿el tiempo existe?

Y comienzan a morir.

Imagino las fiestas ¿No? Las fiestas, Navidad, año nuevo, odio navidad. Año nuevo no tanto. Pero odio, e imagino, el árbol maldito, los presentes malditos, la comida no tan maldita, pero que es siempre la misma. Y me aburro. Nada más de pensarlo, no quiero pensar más. Pero no puedo, entonces sigo, y pienso, que todos comienzan a morir, y algún día la navidad, y la fiesta, y la reunión, va a estar llena de gente nueva, en sitios que todavía no conozco, y me aterra la idea. Entonces sigo, perros nuevos, gente nueva, comida la misma, regalos, nuevos, árboles, nuevos, que van a envejecer igual que la gente que va a ver esos mismos árboles cada año. Y al principio va a ser divertido ver que se peleen por ser quien pone la estrella, pero con el tiempo me va a deprimir saber que ya nadie va a querer armar el árbol, y la religiosidad del 8 de diciembre no va a estar más. Y luego cuando haya que desarmarlo nadie va a recordarlo, y el árbol va a quedar abandonado, solo;podrido no porque siempre son artificiales, pero va a quedar relegado y triste, y con una tez de plástico verde cada vez más desgastada, incluso me imagino el día, el día en que alguien sienta esto, y la más próxima a la muerte sea yo, y el que escriba esto un hijo, o alguien que ya se está acostumbrando a la idea de que todos nos vamos a morir, y de que los velatorios son absurdos, y de que el cuerpo que estaba en ese cajón ya no va a caminar por la calle, ni va a hacer comentarios sobre los estudios. Y entonces, va a escribir algo así, y entonces, va a publicarlo para que otra gente lo lea o no, para que esté en algún lugar, porque esa persona que escribe siente que no hay un lugar para ella. Todo ya está ocupado. Los sillones están ocupados, las piezas, las camas, al lado de los escritorios no hay sillas, entonces lo único que puede hacer es existir, preferentemente sin molestar a los que ya tienen un lugar. La persona esta no quiere saber más nada, quiere irse, pero no puede, tienen ciertas ataduras, tiene familia, y no gana lo suficiente. Necesitaría herramientas en ese nuevo lugar donde residiría teniendo en cuenta la posibilidad de irse, pero no puede comprarlas, porque ni siquiera tiene el capital para marchar. Y después piensa otra vez en la navidad, y se aburre.

Esa hora de mierda me persigue.

¿Por qué tengo esto?
¿Por qué?
Pesa, duele, amordázome.
Déjome estar.
estoy.
¿Soy?
¿Déjome ser?
¿No soy?
¿Quiero?
¿Tengo esto?
Seis cincuenta de la máñana.
Duermo.

Un lápiz perdido.

mesa, sillas, cercanía, silencio.
libro, oídos, voz.
deseo, deseos, deseo.
ventanas, techos.
la proximidad.
el comienzo.
la guerra contra uno mismo.
la muerte.
la puerta.
afuera.
el encierro.

Piedras.

Como un secreto de la exquisitez
pienso en esas piedras.
Esas dos piedras.

Como un recuerdo de la abstracción:
el texto de un solo color.
Ese único texto, y esas dos piedras.

Como lo sinfónico de las irrealidades
poseo el orden, inmaculado, de los estratos de aquel tálamo.
Ese solitario tálamo, ese único texto y esas dos piedras.

Como el sabor de lo rosaceo
me sé viva, conozco el erotismo de un brebaje.
Y esas dos piedras, afrodisíacas, textuales, en el tálamo, me persiguen, para romper, un odio.

Sin mapas. No directions.

La imperdonable noción del tiempo,
la lucidez de los árboles que engordan comiendo viento
y nosotros más ausentes, y el agua, cada vez más fría:
no controlamos el sol. Aunarse.

Retozamos en la tensión
y las hamacas nos preceden
no nos reciben los diluvios ni las cenizas
nunca responden las prisas, o las calmas.

El río no calla, grita a los labios unidos
que nuestra ridiculez no promete
la suciedad y una puerta
irse, quedarse, la eterna pregunta de las antinomias.

No existen los granos de arena sin areneros
ni las gotas de agua, sin lluvías o vacíos
ni el calor sin tu mano tensando cuerdas
no existe el silencio si no hablo.

Resulta que hay poesía
y sí, es obvia, absurda
regurgitante. Pero en
esos lugares no existe la
espera. Ni la muerte, infeliz.
Hay cosas que no se agradecen.
Los vuelos sin mapas.
El nudo.
Las cadenas.
Las piedras.
El miedo.
La quietud.
tu sombra y tu espanto
junto a la lejanía.

.Las no direcciones. Perderse en un lugar, sabiendose allí, donde se está.

jueves, noviembre 24, 2005

Pintura.

Y las paredes blancas
y cerrados los ojos
encendidas las ventanas
la muerte no me espera.

Un espacio silente
vacío, vano.
Y tu voz entre las sábanas
me llama al júbilo.

Si despierto no estoy
soy sólo un recuerdo, una memoria, un tiempo.
Todo eternamente apagado,
y la sombra sobre mi espalda.

Retozo en los días
las hamacas estacionarias
y un vuelo que no me pertenece
acalla el mar.

Súbito.

Ya no quiero un lecho de nubes. Ni caras pintadas, ni días azules. Prefiero, aún más, tu rostro, ajetreado, roto, tu boca que no pronuncia palabra. Prefiero un tiempo de cenizas, un nido de espanto, gargantas sin flores, la luz que enceguece, el muerto que llora. Prefiero la vida, sin vida, el espacio vacío, las reglas anormales, la música sin canto. No quiero tintes, ni matices, ni cuadernos, no quiero paraísos ni terrenales ni desnudos, prefiero el blanco, la mortaja e irme.

Reverberaciones.

Si pienso y despierto,
y suena un teléfono,
y tu voz del otro lado espera respuestas.

Si escucho y atiendo,
y ya no hay momentos,
donde las trivialidades se pierdan.

Si cada palabra, sonido, y recuerdo,
estalla, en las reverberaciones de tu cuerpo.
Entonces no quiero ni sonidos ni palabras, ni destellos:
prefiero las codas y el silencio.

Texto hecho de textos.

Estoy entre la seguridad y la pared.
Estoy entre el conformismo y la pared.
Entre un beso, un abrazo y la pared.
No hay serenatas, no hay poesía. Sólo el silencio que aturde, ensordece. Sólo esa normalidad demasiado normal, demasiado aburrida. La pared. yo... en el medio...
- Qué dije?- Preguntó ella
- No se, vos siempre hablando... algo sobre el silencio y la pared... que se yo.

Ella se da vuelta. Ya no lo mira, y él tan ingenuamente pregunta: - ¿Qué pasa?
Y ella tan naturalmente le contesta: - Nada... Prefiero la pared.
Zoimanzanita.

Así los días, y con ellos las noches se sucedieron; la pared, cada vez más inmensa, comenzó a treparse por el mundo hasta conseguir establecerse en una habitación cuasi perfecta. La habitación era inmensa, y nada podía existir por fuera de su perímetro, lo abarcaba todo; entonces ya no había necesidad de estar un segundo más allí. Giró en múltiples direcciones procurando ver a quien ya no pudo; difícilmente habría podido determinar un tiempo y espacio precisos. Escuchó una voz lejana que provenía de un ángulo oscuro; caminó con paso sereno y al llegar hasta donde el sonido encontrose con un arpa. La luz que irradiaba aquel instrumento quemó sus ojos con dulzura. Por un lapso imposible de determinar permaneció detenida y silente, incapaz de explicarse porqué ahora ardía con cadencia un ángulo que le había sido vedado. No vaciló, y puso su mano delgada y bella sobre una de las múltiples y finísimas cuerdas, mientras su otra mano se extendía en el lado opuesto.


Al tocar, el arpa se quebró.


Unos enanos que jugaban en las sombras se presentaron bravíos e histriónicos; se incendiaban a ellos mismos con fuegos azules y verdes y rojos, y bebían carne licuada. En sus ojos llevaban luces fatuas y ciertas indómitas pasiones. Formaron un círculo en derredor del instrumento, mas todos callaron. Sólo uno (el más anciano) se aproximó con reserva hasta donde la joven. Durantes ocho minutos un millón de ángeles alterados se arremolinaron entre ambos; los ángeles estaban enfermos de lujuria y de razón; el viejo agitó su bastón solicitando a las criaturas cadencia. La joven tembló un momento. El anciano sopló en su vientre, y todo comenzó a incendiarse.

Antes de hacerlo, el anciano pronunció unas palabras en una lengua ignorada, una fusión de muchas lenguas, o acaso ninguna. Se cree que lo que hizo el anciano fue devolver a la joven a su dimensión purificada; de hecho, hay quien afirma que la joven regresó donde ya no hubo silencio, donde ya no hubo conformismo; con mil besos, mil abrazos; colmada de serenatas, colmada de poesía; donde ya nada fue "normal"; donde ya nada la aburría.

Otra persona. N.N (El miserere)


Pero nunca nadie supo esa ajena realidad. Solo ella vio al anciano disolverse, a los ángeles lujuriosos deshacerse en el tiempo, y a ella misma quedando atrapada, entre las azaleas, en un jardín, un laberinto, entre la pared y la poesía, entre la pared y las serenatas, entre la pared y lo que pudo ser, entre ella y ella misma… otra vez. Y renunció temblando a la exquisitez esmeralda.


Zoimanzanita. otra vez.

Un perfecto deslumbramiento...

Un perfecto deslumbramiento... Y esa melancolía del azul tan azul y del rojo tan rojo…Melancolía de saber, que se quiere ser luz e irse con el viento por las ventanas que permanecen cerradas, buscando la postergación ante las orzas de ese patio, y los halos de ciertas "indómitas pasiones" ante esa boca, de la aceptación imposible de la desesperación ante un seno materno. Melancolía de saber que nacemos solos, estamos solos, morimos solos. Irremediablemente siempre. Con la adversidad y el sexo entre las manos, con los hijos del alba que se deshacen sempiternos, y se recrean eternamente en un tránsito de paz temporal para volver a desintegrarse.
Atraviesan las horas, y temporalmente las besan en las mejillas, las insultan, las tocan, pero no hay nada más, que las noches y las tardanzas, no hay nada más que el humo y los cafés (estrépitos). Las sillas congeladas, los trazos sin matices, las cortinas estacionarias. Introducciones a las distancias que nos separan. Imposiciones irresueltas, sueltas, sueltas pero nunca solventadas.
Nunca solventadas, sabernos siempre solos… y él queriendo despertar.

Tales o cuales cosas en una caminata nocturna.

Esas imágenes están en tu cabeza.
Estas otras, en la mía.
La reminiscencia de un bote, de ambos remos en ambas manos, de ropa despedazada al viento, de vientos y soles, y chispas de agua y rumores de felicidad y cansancio.
Tu venida, el palier, el ascensor, mi casa, y otra vez lo mismo pero como diciendo viceversa. Caminar, extensamente por muchas calles que habrían de sucederse una a una. Ladrillo picado, rojo anaranjado, hamacas pequeñas no diseñadas para niñas de dieciocho que a veces parecen de doce, ni para pequeños gorditos. Yo montada en tu espalda.
Más calles. La que fue tu escuela y un marfil recauchutado. Más baldosas, otra historia, sobre vidrios rotos, sobre borradores que volaban.
Más calles y doblar en una esquina como se suele hacer, luces sensoriales, sensoriales como yo, y quizás como vos, fotos de novios, de esponsales. Una puerta donde intenté vanamente desaparecer, y una confesión a mi desnudez.
Más territorios, más hamacas, empujones, y arenas, y árboles lapidados, y sepultados, y también historias de galletitas, y bares, y plazas con jugadores nocturnos, alegóricos a los que festejaron alguna vez en ese bar, y el camino hacia el bosque al que nunca llegamos, o más cierto si y no nos dimos cuenta. Yo en tu pecho, adosada como un caracol, o una garrapata más bien babosa. Un banco mal elegido, y cosquillas, y policías, y también historias sobre trabajos y taxis, y seguir caminando.
Un río atrozmente calmo, un gato claro en la oscuridad, una mano en el sexo, otra mano en el otro y un pantalón ajustado a una cintura, a un lugar a donde no se podía llegar sin pellizcar las carnes. Yo en ningún lado. Una molestia, y otra, y otra, y jazmines de lluvia, y una nariz congelada, y vos advirtiendo tus temores, y yo oyéndote, como siempre, oyendo tu voz, tú calma, tu serenidad no tan pacífica. Unas cuadras largas, y otras, y otras, sin más.
Historias y un abrazo de tu espalda que confesé: me gustaba.
Yo bailando al ritmo de unos tacos que según vos no podían ser más estruendorosos.
Y una parada de colectivo con su caño, que oficiaba de compañero de baile por tu reacia aversión al hecho de mover el cuerpo al compás de un ritmo, aunque con cadencia solías moverte, siempre, al son del tiempo.
Y un colectivo que no visitaba a quien lo esperaba, y un beso que nunca llegó a mi boca, y una escalera a la movilidad, y unas monedas que nunca paraban de supurar de un bolsillo, y árboles, y ventanas afiladas, y dragones volando por esa ventana, y tu voz preguntado por mis ojos, y mis ojos respondiendo. Yo en movimiento.
Una llegada a la despedida eterna y colosal del que se va sin despedirse, una soledad irreprochable que anunciaba tu partida. Y yo subiendo nuevamente hacia mi cama, donde me atajaría de mis sueños y secretos.
Que enferma y fantástica está la vida. Y yo sin saberme viva hasta repetirme sempiterna en una caminata hacia los bosques de mis sueños.

Repeticiones.

Silencios eternos, ojos abiertos en la oscuridad, tinieblas luminosas, recónditos paraísos, asoladores recuerdos, cenizas dulces como la miel, maternales senos llenos de leche, cines vacíos, poco concurridos, visitados. Besos de néctar, papeles en blanco, desesperación, solapas, trenes, conciertos, fuego, tinta, labios, cielo, esmeralda, vos, vos, vos, vos, fresas, café, bienes, dolores, miedos, sonidos, pequeñez, cuentas, comidas, cenas, almuerzos, guitarra, son, sin sabores, llamados, tiempo, muerte, tierras, denuedo, velas, silencios, silencios, silencios, silencios, paredes, muros, arpas, faltas, faltas, faltas, faltas, perturbación, ventanas, cantos, llanto, cuerdas, licores, viajes, fotos, almohadas, perfume, cerrado, cerrado, cerrado, cerrado, vejez, majestuosidad, cartas, latas, años, zonas, erógeno, erógeno, erógeno, erógeno, ropa, boca, boca, boca, boca, manos, manos, manos, manos, promesas, promesas, promesas, promesas, querer, molestia, irse, irse, irse, irse, ofensas, sueños, sueños, sueños, sueños, fantasías, fantasías, fantasías, fantasías, sexo, sexo, sexo, sexo, aire, libertad, sombreros, trova, torva faz, ladrido, luna, figura, yo, yo, yo, yo, perdida, perdida, perdida, perdida, cobarde, amor, cobarde, amor, verbos, días, noches, nubes, alas, innombrable, silencio, silencio, silencio, silencio.

Melancolía.

Melancolía…
De saber… saber que iban a terminar… irremediablemente se consumían, sus sueños, deseos, y ciertas indómitas pasiones… Dejaban un halo de luz pesado al andar… y en esos ojos reposaban atrozmente los recuerdos… y se anclaban los días y las noches y las tardes tardías… Esperando que algo subiera, que se postergara ante él y lo hiciera sentir: Un día, un tiempo, un aroma, una verdad… Un espacio, el sonido a batalla, el sexo en las manos, las termitas en la cabeza… machacando… atravesándole los pensamientos… sin dejarlo pensar…Sabía sin querer… como aquél que calla y otorga, porque su verdad es mucho más poderosa… aquél que sabe que uno nace solo, que uno está solo, que se muere solo… que sin poder darle solución, siempre se está en soledad… aún estando en una sala llena de gente… aún estando unidos…aún no estando…
Quería ser menos, quería dejar de ser… aunarse con esas cenizas e irse al polvo, al viento, por esa ventana… por la luminosidad… quería ser luz… quería ser… ahora quería ser… LUZ y renacer… RE nacer… RENACERÍA.

Hoy

Hoy.
Todavía es hoy, ya son las nueve y siento que siguen siendo las cinco.
Es todo un problema cuando el tiempo no pasa, porque uno pretende entonces no envejecer, e ir el contra de algo, que fuera de si es o no cronometrado y medido, transcurre igual.
Subirme a un bote, caso obligado por la mirada y las instrucciones de un señor que trabajaba allí. Flotar en una superficie ajena al agua. Y mojarme mientras remabas, y mojarme mientras no remabas, y mojarme…desesperarme en cualquier circunstancia, marearme, y luego sentir la calma entre vos, la calma con vos, la calma por vos.
Acompañada y no estar sola conmigo, acompañada por la estela del bote, el rastro de unas pequeñas ondas en el agua estancada.
Tu olor en mi cara, y después una hamacas en las que volé. Simplemente, toqué un cielo abstracto y perfecto que quizás inventé como quizás estoy haciendo con esto, quizás no fue algo tan perfecto, no fue algo tan divertido, no fue algo tan tan tan, quizás fueron solo cosas, hechos, del común, pero… nada.
Un pasto, como envoltorio de caramelos, un pasto rezagado, pero con la ligereza en el aroma, un pasto en el que me perdía encontrando tantas cosas que hacía siglos que no veía. Encontrar una yo derrochada, perdida, lejana. Encontrarme.
Y después cuando ya no había cielos, ni hamacas, ni despedidas, cuando ya era yo sola, o mejor dicho, yo en compañía del tiempo, era la perfección del recuerdo, la perfección de que ese tiempo que siempre solía irse, no me abandonase. Quieto, abierto, conmigo.

En...

En los besos que quedaron, en los abrazos guardados, y frases celebres que se esconden en bocas cerradas.
En los días llenos de locuras que están, que vendrán, que fueron… En esos días llenos de tardes, y tardanzas… En los juicios del espanto, en la suerte de ser alguien que no se es… En querer dejar de ser, en amar, odiar, en canto, en santidad, y pecado. En perdidos ojos, en dar fe y tener, en desesperanza, en caminos torcidos, repuestos, deshechos. En casos presentes y nobles. En lo más inerte de la vida, en lo más lejano de la cercanía, en los más raudo de la lentitud, en ser y estar, en poder y querer, en saber y aprender, en creer y endiosar dioses de papel. Esos dioses cotidianos, del día a día, esos dioses que no son más que urbanidades, esos dioses que no son más que amigos, de carne y hueso, de carne y hueso… Aquellos que alegran los días llenos de locura, aquellos que están, que vendrán, y que fueron…

N.N

En un tiempo recóndito
vi tu rostro lavando pecados
vi tus manos deshauciadas
empatadas de palabras

Reformas en tu cuerpo
musica desorbitada
atroces musculos tensionados
llorabas por no reir
Un trailer estacionario
una imagen apagada
querias ser viento y volar de aqui

Acaricio el azucar
me desarmo en el espejo
reviento en tus ojos
exploto, soy tiempo

soy tiempo, soy tiempo
parame, soy tiempo
soy tiempo soy tiempo
como las palabras lineales soy tiempo

Existe la piedad
pero no conocías posible absolucion
nunca me tocaste
nunca me besaste
solo me mirabas
en la inmensidad
arrodillado

Ese nombre

Decidí no escribir ese nombre, esa palabra, esa sucesión de letras... Decidí dejar de lado sintagmas, oraciones y textos. Los escritos son vanos si no está esa concatenación de sonidos, esa entonación divina, alada, y alegre, que se regocija de que mi mano no pueda forjarla. Se despanza terriblemente en el aire y retumba como un eco lejano y sombrío.
Ya no encuentro en los lugares comunes, las putas para seguir recordando: Una canción, una mano que se encierra en un claustro de divisiones noctámbulas, o una guitarra que suene atrozmente y retardada, ni ritmos, ni sones, ni signos. Ese nombre, Tu nombre se posterga, se deshace, revoluciona, se desarma, pero sigue imposiblemente intacto.
Y desespero ante las orzas, y desespero ante el silencio por el que antes rogaba.
Rezo, a la nada, le pido ayuda a esa hoja en blanco y a esa birome que yace entre mis dedos tan inerte, tan inmaterial, y muerta como tu propia palabra, como esos ojos que miran, pero no ven, como esos oídos que escuchan sin oír, y esa boca... esa boca... que besa con miedo al amor...
Me rehuso, me revelo, me revuelvo, y me revuelco... Retozo, sangro, duelo, me aterrorizo y quedo en un blanco tan oscuro como ese nombre que no puede desprenderse de estos labios.
Es la perdición... Shhhh!!!

Ni seis cincuenta.

Ni seis cincuenta, ni veinte cero dos: Tres cincuenta y tres, y al escribir esto, volver a abrir el programa donde reside aquello que me conduce a esta escritura, para repetirlo, y que no se vaya, llenándome de presencia, siendo ausencia. Y yo existiendo por oposición. Volví a presionar “Play”, pero mientras hago los arreglos, corrijo las equivocaciones, el 0:00 se convierte en 0:01, y luego en 0:22, y así en 0:44, y ya es ausencia nuevamente. Entonces yo estoy loca, porque estoy planeando que salga algo de mí en cuarenta y cuatro segundos de envoltura, que si nos ponemos a pensar, son nada y la vida, son todo y la ausencia. Y cada vez aparece Alejandro, como un fantasma:- “Porque el todo se aplaza desde ayer para luego, porque rondo la casa y otra vez desespero, antes de que amanezca, todo menos tu cuerpo.” Como algo que resurge y me trae a la realidad. Vivo en la realidad, estoy, soy, tengo forma, ya si digo sustancia es demasiado. “Porque estas en mi frente, confundiendo a las horas” Y perdí la noción del tiempo. Me quedo en mí, mientras dura eso, mientras duraba… Ya vengo, volví, vine… La ausencia otra vez. Pero se abre la ventana, se abre, y estás, y estoy acompañada. Me dejaste sola, ante la adversidad de tener que escribir esto como una fórmula para hacer de cuenta que estamos en contacto, y que teníamos un lugar de encuentro, sin juegos, ni risas: sólo ausencia, y esa presencia ausente. Fantástica, como una música, y vuelve Alejandro. Cada vez que vuelve, vuelve, y se va, vuelve cuando estoy acompañada, Alejandro vuelve cuando me siento acompañada por lo que se acaba de ir, y yo no lo quiero a él, yo quiero la Ausencia que acompaña. Y vuelve, no se cansa, es fiel, pero sabe que no puede volver, Alejandro lo sabe, pero también sabe que aunque me molesta que vuelva, a veces lo dejo que siga corriendo, que siga cantando, que me siga hablando a través de estos auriculares, que a veces son extensiones de mis oídos y que a veces no. El todo y el no todo, no hay nada contigo, no entiendo tus ojos, ni tu voz adivino, bla bla, no se cansa. Yo vivo despertando encendida, llena de ganas. Y esa ventana, ¿por qué viven abriendo las ventanas, para que se vaya lo sentido? Ahogar lo sentido, las ganas con esa persona, para que venga la calma, para dar alivio. Alejandro no miente, Alejandro hace eso. A veces le funciona abrirlas, otras cerrarlas, e irse. Alejandro abandona las ventanas, y las cosas que hay del otro lado, Alejandro se va de la luz a las sombras, esa luz que vió una mujer, una luz reflejada en una tela blanca. Y Ahora un Juan, que dice que tiene un corazón que no conoce el fin, que para el amor de la otra persona sólo tiene eternidad, ese amor que lo ilumina, ¿siempre iluminan los amores? Parece que todos conocen esa parte, pero Juan tiene un corazón que se muere por dar amor, Alejandro no dice eso. Quizás lo sienta nomás, pero no lo dice, por lo menos no en esos versos, que nombran.
Ya, volvió la Ausencia. Un che, cuatro estrellas, una tela que me resulta familiar, una tela con un grabado similar al de esa tela blanca que reflejaba la luz y la guitarra tiene un corazón.
No puede ser tan corta la ausencia. Una ausencia que dura 0:44 segundos, ojalá todas fueran así. Tengo una ausencia en mis hombros de aproximadamente dos horas. Y en cuarenta y cuatro segundos, la voy remediando. Oh Dios mío, hagamos un calculo, dejando de lado que para las matemáticas apesto. Si redondeamos en 45, sobran 15 segundos, es decir que en tres minutos, lo escucho una vez más. Son 4 veces en tres minutos, y son 120 minutos, teniendo en cuenta que son dos horas, dividimos 120, que da: 40, y eso lo multiplicamos por 4 que son las veces que podemos escucharlo en 3 minutos, y eso da: 160, así que tendría que oírlo 160 veces, y ya es gracioso, porque resulta que tarde bastante haciendo ese calculo. Así que ya ni sirve y ni siquiera sé si está bien. Odio las matemáticas. Es eso que me quita mi chispa, que hace que esté velando un “pronóstico reservado” y con un solo fósforo.
¡Oh sí, pantalla completa!
Y otra hoja, siempre otra hoja, y después cuando agrande la letra que me enseñaste y que se lee mejor, más largo va a parecer, vas a querer morir cuando tengas que leerlo, y probablemente cuando dije otra hoja, no sea otra hoja un carajo. No me importa, realmente disfruto molestarte, siempre claro está la oportunidad de que no lo leas, y prefieras enviarlo a un basural. Tendrías que mandarme tus cosas, que no tiraste a ese basural.
Viene girando un ángulo planetario. Me aburrí. ¡Basta! De ausencia.

Basta, me aburrí de aburrirme, caliento agua, hago mate y vuelvo.
Ya está, y tiene café. Ricos salieron, como me gustan, calientes, porque me cercioré de que la pava estuviera rato largo, la yerba batida con el café, la bombilla limpia y destapada, inmaculada como quien diría, y la yerba también en montaña, para mojar sólo una parte. Tengo un amigo que se quedó tomando mates conmigo. Se quejaba hacía un rato nomás, esta vez no hubiera podido.
I guess I miss you, jajajaja, Darren ahora, me están volviendo loca. Entre Ale, Juancito, y Darren, y la Ausencia, puta madre, ni mezcla, ah y me faltó lo mejor jajajajaja, los Pimpinela, cantando “Yo que soy” un tema que escuche un día cuando estaba en la casa de una amiga y me pasaron a buscar, justo terminó el video clip y me enteré de que me esperaban. Me quedó grabado en la mente, jajajaja, que malo que es. Lo peor es que son hermanos, yo creía que eran pareja cuando era más chica, incestuosos a decir basta. Pero bueno, dice algo así:- “¿Yo que soy? ¿Yo que soy? Que lugar ocupo hoy, soy tu amante, soy tu amiga, soy una desconocida… ¿Quién da más? ¿Quién da más? ¿Quién se queda, quien se va?...” Terrible la Lucía. Y el hermanito no se queda atrás mintiéndole a dos manos. Que cosa, esas peleas entre hermanos, gracias a dios que yo con el mío nos puteamos, nos pegamos, y después nos abrazamos fraternalmente y queda ahí. Basta con los Pimpi… a ver, shuffle, random, si vuelvo a la ausencia el mate va a saber amargo jajajaja, ya lo está pero no importa. Vino Silvio, con El baile, ese que nunca bailamos. El baile de la sangre, gracias a Dios que no lo bailamos, ahora ya no estoy tan segura. “No voy, no vas, al juego del disfraz” Uh, eso me hace acordar a Juan Represión, impostmodernizable, tan odioso baile, ¿cómo decía? A ver, “Juan represión sueña, poder ser invisible, no puede soportar la verdad y el terror lo va a matar, Juan represión grita, Juan represión llora, está tan loco el pobre que hoy en la cárcel se encerró…Pobre Juan, que lástima me da, todos los reprimidos, seremos tus amigos, cuando tires al suelo, tu disfraz” Ay, Juancito. Fa, Do, Si de la octava anterior.
Ahora me muestran un termo, de esos en los que el agua pasa por la yerba, y no hay que cebar, los odio, repentinamente, recordé mi odio por esos inventos del hombre postmodernista, el facilismo, hasta con las costumbres, no es ni costumbrista, aguante la fácil. Uh, La canción de torneos y competencias, que usan en Fútbol de primera, Vangelis, es el tema de Blade Runner, mira de las cosas que se entera uno a las 5:28 de la madrugada escribiendo, y dejando el Winamp correr solo. Uh, Te recuerdo Amanda, yo también la recuerdo corriendo a la fábrica de farmacias jajajaja, Encontrarse con él, yo la conozco a Amanda, la vida eterna en cinco minutos, en 0:44 segundos, “Tardo un siglo en llegar, y un segundo en verte y reír”.Amanda te gané, yo puedo ser feliz con una mirada, una mano posada, Amanda, vos no sos así, a vos te cagaron, te hicieron de una forma, y sos más. Te conozco. Y ahora Silvio, Para mirar Nacer, caigo en la conclusión de que la mayor parte del tiempo suena Silvio, porque hay tantos archivos de él, que bueno. Dice:- “Para mirar nacer, la voz de esta mujer, lunas brillaron en la tierra, Y el sol, el grande sol, furioso a que esta luz, nos dio para alumbrar la tierra… Para mirar nacer, la voz de esta mujer, piernas, espaldas, y sus senos, vino la lluvia aquí, vino eso grande aquí, y vino el cielo sobre el cielo” Y se terminó, y empezó ¿qué? Mmm, a ver Esaaa, “Derroche”: “Si supiera contar todo lo que sentí, no quedó un lugar que no anduviera en ti, besos ternura, que derroche de amor cuanta locura, que no acabe esta noche, ni esta luna de abril, para entrar en el cielo no es preciso morir” Y yo le creo: una espalda, el universo, y música, y manos, y ay, Dios mío, y ahora esta canción que me pone en un estado de trance, “La veo alejándose de mí, sus tetas y sus dos hermanas, tomaban un café, me acuerdo de la mañana que me mostró su piel, Uh, estábamos en un bar, y se cortó la cara, vibraba como en un nirvana, luego se echó a correr, la veo cruzar, cruzando un bosque, la veo alejándose de mi. Pasábamos todo el día, tirados en la cama, el tiempo, maldita daga, lamiéndonos los pies, brillaba era una perla, y nunca hacía nada, después dijo que me amaba y se hundió la gillette. Sangró, sangró, sangró y se reía como loca…” Guau, me encanta, no podía parar, gracias a Dios yo no llegué a la instancia de la gillette… “And here’s to you Mrs Robinson, jajajaja. Fantástica. Madonna, me gusta este tema, “Something’s missing and I don’t know why, I always feel the need to hide my feelings from you, Is it me or you that I’m afraid of, Don’t want to cause you any pain, but a I love you just the same… Bad girl, drunk by six, kissing someone else’s lips, Smoke too many cigarettes a day, I’m not happy when I act this way” Y la otra, Secret, “Things haven't been the same, since you came into my life, you found a way to touch my soul, and I'm never, ever, ever gonna let it go, Happiness lies in your own hand, it took me much too long to understand, how it could be, until you shared your secret with me… My baby’s got a secret” Fa, siempre. Happiness. Loco son las 5:59, lo escribo antes de que sean las seis, y… ya te digo, son las seis. Los tres puntos suspensivos acortaron el camino. Todo el mundo tiene un secreto, ¿es cierto eso? Vos sabés que ya no sé.
No la aguantó más a mi mamá, ¿no se puede ir a dormir? Se reflexivo. Se queda, y yo no puedo estar en paz. “Yo no vine aquí, viniste tú, yo no te esperaba y te besé, se supone que debe callar, se supone que debo seguir, se supone, que no debo protestar, se supone que eres un regalo que se me rompió enseguida, y ahora nada, lo de siempre, se supone que eres el sombrero de una fiesta, de esos de cartón, para la ocasión, Oh mujer, si supieras lo breve que entraba la luz… Yo también quisiera suponer, que la cobardía no existió, pero quedo yo en medio de mí, y en medio de las mismas paredes, sonriendo a los amigos…Aplaudiendo a los fantasmas de las tres, Oh mujer, ojalá que contigo se acabe el amor, Oh mujer, no te culpes, la culpa es un juego de azar, no te asustes del día que va a terminar, no te asusten los puentes que caigan al mar, no te asustes de mi carcajada final” Loco, el tipo le da en la tecla, cada puta vez. Cada vez, “Las frías mañanas en la facultad, tu casi siempre huías conmigo al bar, y me enfadabas y preferías, la cuántica a mi compañía” Never in the life, ¿cuántica?, si fuera acuática todavía “Que sano es arrancarte esa risa, y ahora cambiemos el mundo amigo, que tu ya has cambiado el mío” Ese submundo “¿Que haré cuando te busque en la clase, y mi eco me responda al llamarte? Otro vendrá y me dirá que te marchaste, que te cansaste ya de esperar” Uh cortísimo. Citando, siempre citando y lo mío dónde está… basura. Jorgito, viniste a mi encuentro, Oh Jorge, “Me miento si digo que tu mirada no fue mi mejor testigo…Por los besos que aún nos quedan en la boca, por los miles de homenajes que nos dimos” Esa, por los dedos juguetones del destino, y no tanto. “Porque puesto a confesarte, aún le tengo miedo a tenerte delante, porque en cuanto me descuido me atropella algún recuerdo en el pasillo… Porque mi doctor previno, que para este corazón estás prohibido”
“El mundo que gira al revés, pretende sumergirme en él, ahogando mis ideas” Mierda, mundo de mierda. FREEZING. “Arena y sol” el río turbio, Lentamente, contigo yooooooooooooooooooooooooooo, conmigo tú, espuma blanca” Espumita como la de la cual nació Venus, Afrodita, Chipre, we all love you, gracias a uno de tus primos, jajajaja, le cortaron la garota a tu padre, y Oh, cayeron al mar sus bolas, y el semen fecundó el mar, la espuma de mar es semen, que sexy, ojalá quedara yo embarazada de cronos (pero no, acá te metés al río y en el mejor de los casos salís con un camalote en vez de un sorete) ¿sabés que potencia? Súper bebé, otra que rulos y ojos bonitos, fiun fiun! Te tira poderes, te hace bosta… No lo molestaría nadie. Demonios, ¿Quieres que te muestre mi secreto? Gira, algo gira, ndira, dubidududu jajajaja tinuninu, El cómo del por qué y el cuando, aguanten todas esas, las amo, son mis amiguitas, lástima que nunca nadie emite sonido alguno al escucharlas. Me despinté las uñas. Ayer cuando me fui a dormir, me quería acordar del nombre de una persona, y no podía, mierda, me volví loca. Intenté recordar como le pegaban un grito, o como la nombraban contándome que se había comprado algo a menor precio por una persona que tomaba café en el bar. Basta. Ya me acordé J
Me encanta cuando se hace la carita. Fuck, pensaba, esta es la última y me voy a dormir, y se puso la Gimnopedia de Satie, la 1, me deprime, ese tema. Mejor otra, “Amargas verdades” mierda. Sindo Garay, cortala, ¿ves? Ya a esta hora me revienta todo, mejor me voy, ¿Aunque sea una mentira di que me quieres? Sindo, que carajo tendrías en la cabeza, esa estupidez ¿no? Si, yo lo sé, estabas fucking enamorado, quien habrá sido la diablita que te hubiera robado el corazón, mira, justo se puso La Lola de Café Quijano, habla de una puta, le fue muy mal, de mano en mano, de boca en boca de cama en cama. Chan, Lola, cortala. Soy tu profe, ya no quiero, lo soy, “El alumno se convierte en profesor”
Al fin se durmió, no la aguantaba más. Ahora toco las teclas despacio por miedo a que despierte, no sé que es peor, si aguantarla despierta o dormida, pero cómo la quiero, carajo. La gaviota, ya las comillas ni dan, ya fue. Córdoba, queriendo recordar, “Impúdico y sangriento, divino y alado” Lo dejo así porque como no me acordaba tuve que entrar en internet… a ver, escucho está canción, termino el pucho y me voy al sobre, ya son las 6:42. Y bue. Quisiera haberte conocido años atrás, saber olvidar mejor, enseñame, movistar, lavame (las mentiras), Lavame (la sangre). Jajajaja. Ya estoy limada, habría blasfemado. Hubiera matado, para que los cobardes tomaran ejemplo. Sólo para verle. Son las seis cincuenta. La redondez y la perfección. Me pongo ropa limpia y me voy a dormir. Mierda. Que me maten, que me maten.

Seis Cincuenta.

Me miraste y abrí esa puerta o portón. Te paraste ante mi, vano, soberbio, orgulloso, pero desahuciado y después de un titubeo, que por lo menos a mi me pareció eterno, me besaste en la mejilla. Entonces avanzaste un poco más hacia tu destino, y yo cerré la puerta o el portón que congelo mi mano. Y mientras volvía hacia mi destino, el único posible a estas horas, ya después de que vos te hubieras ido, me agarro uno de esos accesos al llanto, que son solo accesos, y después de una respiración más larga de lo común se disipan llevándose consigo esa sensación de amargura y pinchazo en la nariz. Mientras esto sucedía, yo seguía escuchando ese motor que quemaba nafta, gasolina o lo que fuere, en miles de igniciones, con tanto calor, con tanto abraso y yo en el frío, y vos más aún y más cercano a tu destino. Y yo más lejana de mí misma, y yo más cercana a verme en el espejo que mostraba una expresión de horror por tu partida y la mía. Y más próxima a mi ida, y más lejana a mi vuelta, y más terrible y tácita, abrí la puerta de ese hall y ya tu sonido se había extinguido por completo y una oleada de un calor de luz, me iluminó. Pero vos ya no estabas y en mi destino tampoco estaba yo por completo.
¿Qué se le va a hacer?, me dije mirándome en el espejo. Un ascensor eterno. Y una puerta que esperaba a ser abierta con mínimo ruido para no interferir en el sueño de aquellos que me dieron la vida. Y qué tan fácilmente pueden quitármela, y que tan fácilmente…
Yo solo quería una ruta. Un nuevo destino y no caer siempre en las mismas trivialidades de abrir una puerta y teclear un nuevo mapa hacia la cordura o la sanidad. Quería magos, que me dieran que hacer, y que me enseñaran nuevos trucos de magia, absurdos y cretinos, de esas cosas para engañarse a uno mismo y ser más feliz. De esas mentiras que te hacen sentir vivo y no te quitan el sueño, más aún dándotelo. Quería tantas cosas, que terminé por dejar de querer. Porque eran imposibles y vanas y ridículas, y pensé nuevamente con mi imbécil y utópica moral, que como dice el poeta de lo posible se sabe demasiado. Entonces desabroche el corpiño que hubiera preferido que tus manos que hoy no estaban frías desabrochasen, y me persigné. ¿Para qué? Que estúpida comedia.
También miraba un cenicero vaciado a tu gusto, un mate no tan a tu gusto, un vaso medio vacío de agua turbia, una tableta de dorixinas también vacía, y me di cuenta de que la vacía y la no a gusto era yo. ¿Y ahí qué? El minuto más largo de mi vida. Reiniciando. Y una mesa que esperaba a un amigo que nunca llegaba y que me aplastaba con su buena onda, porque simplemente, yo, no lo estaba.
Y seguía tecleando mapas, que ya no conducían por caminos seguros, ni de cordura, o compromiso. Tecleaba algo que quisiera me hubiera salvado, pero que nunca lo hizo, y que probablemente después en un ataque de infiernos hubiera de mandarte desde un mail que se me creo completamente en inglés, como si hubiera algo allí que quisiera que siguiera hablando con los inodoros (quienes hablan todos en inglés: y, aclaración: digo quienes y no que, porque a veces hasta forjo amistades en los baños). Y allí recuerdo servilletas de papel, (y de tantas veces repetir la marca ya no recuerdo. Algo de bella quizás, o siniestra… pero siniestra no puede ir codo a codo con una marca de servilletas, así que me quedo con la primera opción) y después estar en tu cuello. Y aquello me remite a tu cuello de hoy, y a tu ceja temblando ante una pregunta que no te gusta ni medio, que no sabes contestar o que sabes muy bien y que callas por miedo a no se que cosa. O quizás, tal vez, maybe ninguna de las anteriores.
Ahora miro una mitad de un marca libros, adornando cada vez más la idea de que vos vas a tirar la otra mitad, con una letra en ella que declara lo egoísta que sos, según una definición de Internet para las caligrafías. Cosa en la que yo no creo y vos si, porque de alguna manera te conviene seguir creyendo que sos un ser egoísta, que no te interesa nadie más o nada más que tu propia sombra, porque es una imagen tuya que forjaste con el paso del tiempo, y que ya no podes abandonar porque sería traicionarte… Lo que no sabes que es que siendo así quizás te estés traicionando más aún que renunciando a ese actor que pusiste en escena y al que yo no puedo creerle ni un segundo por tus gestos, tus palabras y tus llantos. Que de una forma muy sutil pero obvia demuestran que te interesan los demás, y que hasta te causan dolor y desolación (esa no es la palabra pero que importa) las situaciones adversas de estos.
Y si, como bien una noche desperté soñando que hacía una tesis, y escribí en mi celular, en borradores: “Los sentimientos solo existen como entidades generadoras de pensamientos. En estos últimos está el obrar absoluto” y ahí seguidito pensé que echarle la culpa a los sentimientos es no querer asumir lo que se piensa, y como yo asumo lo que pienso, ya no pienso y listo, ¿para qué tanto problema?, no se a que venía con esto, debe ser una cuestión de epilepsia o de verborragia manual. No importa, la cosa está en que ya me acordé de una canción de Silvio. Como decía, la cosa está en escribir algún mapa que conduzca a algún páramo eterno, algún paraje terrenal que me exorcice de lo etéreo, de saber que caras de niños no pegan con voces de ancianos y que a veces están todas juntas en una misma materia. Y así me voy yendo de mi misma, con esos pensamientos absurdos, y egoístas, pero deíficos.
¿Ah si? ¿Creías que me iba? No me voy un carajo. Una certeza: la suerte no existe, el azar está librado a causalidades inexplicables. Otra certeza: te fuiste. Otra: Tengo un pelo en el pantalón que ahora ya no está porque deje de tipear después de la palabra pantalón y lo saqué.
¿Arreglo? ¿Tiene arreglo esta infelicidad, esta certeza, tiene arreglo este ahora, este después, este todavía? ¿Tengo arreglo alguno yo? ¿Tenemos arreglo alguno nosotros, estamos rotos como para pedir un arreglo, alguna vez hubo algo que romper? ¿Tiene arreglo esa lluvia, esos días con hamacas turbulentas y lágrimas en zig-zag? Hoy en tu cuello sentí que si, hoy cuando me congelé la mano sentí que no. Hoy cuando leías sentí que si, hoy cuando no me tocaste sentí que no. Hoy cuando en la cocina me confesaste que notaste al conocerme mi cuello largo sentí que si… y prefiero quedarme pensando en el si de la salvedad de un día así, y no terminar el párrafo sintiendo que no.
Absolutamente de acuerdo con que estoy ya escribiendo demasiado. Pero, ¿A quien le interesa? No creo que a nadie le importe… como a nadie le importa lo que pienso y lo que siento, como a nadie le importa si soy una oruga mojada y con la cara empapada dentro de una de tus camperas o si soy una mariposa volando con un casco, o si soy una mariposa en un altillo, o si soy yo.
Ni siquiera se mi a me importa, entonces ya no hay absolución posible para el hombre, otra vez con lo mismo. Otra vez con poetas, otra vez citando sin querer, otra vez haciendo eso que dijiste la otra vez a la salida de un teatro:- Repetir el ayer como fórmula para salvarse. Pero ya no salva, ya dije que intentaba escribir un mapa para no perderme en mi misma pero siempre lo hago aunque cite algo muy de ayer…El problema señor será siempre sembrar amor. ¡Basta Virginia! Cuantas veces escuche. Me escuche repetirlo. Cuantas veces más de textos larguísimos, extensos, desorbitados, para remediar cuanto dolor hubiera en mí serían necesarias. Ninguna esperaba ya yo, ya no más. Y aprender a no esperar. Aprender a querer positivamente de una manera u otra dejar de lado los NO y aprender esos sis tan fuera de mí. Soy la misma de siempre, no voy a esperar nada más. No me lo pidas más. Sufrir. Derrumbe. ¿Despertar? Ni En Pedo. Quiero morir eternamente en un coloquio en una playa con calor estival y vinos e inviernos sin abismos. Y que algún día vuelvas. Y veamos un cine y nos sentemos en unas butacas. Y no comamos nada más que caramelos. Y los papeles hagan ruido. Ruido para romper silencios ensordecedores.
Dos hojas, y yo que creía que era demasiado ya… no voy a parar, ya no paro más. Ya son las seis cincuenta.

Y ahora, 20:03, es decir… Mm., siempre fui mala para las matemáticas… ocho horas y trece minutos después o algo así, me senté de nuevo después de cortar el teléfono y con cara de orto porque pasas a las diez y todavía tengo que bañarme, y encima intentaba mientras hablaba poner en palabra cosas que vos no ponías y que seguramente eran erradas. O no tanto.
Me aburre el cigarrillo en la mano, me aburre todo, y estoy sola otra vez. No hay nadie, mamá fue a firmar, papá a llevarla y a buscar a mi hermano a una práctica de fútbol y yo me quedé con mi perra que esta hecha una madeja detrás del sofá.
Hoy vinieron los plomeros, y yo leía ese libro que me prestaste y que detesto pero al que ya le tomé cariño de algún modo porque me acompaña cada día. Y es detestable que solo pueda sentirme acompañada por un libro y por las firmas que me deja la gente en mi página de la Web, y es detestable estar escribiéndolo, y también muchas cosas más que ni a todos los árboles del mundo procesados podría contárselos.
Me muero de a ratos y renazco bajo una ducha caliente, y vuelvo a morir cuando me pongo un champú que no me gusta y una crema enjuague vieja ya, pero que es la única que hay porque lo bueno siempre se termina primero. Pero ahora estoy escribiendo y aunque la ducha me espera ya no quiero ir, en realidad me muero de ganas de ir, pero cuando mis manos se posan sobre el teclado me agarra esa epilepsia manual y ya no puedo dejar de hacer algo que no me gusta hacer en lo más mínimo porque se que lo que escribo es una basura, una porquería, según vos por el lugar en donde estoy, que para salir de paso, supongo, dijiste que era frente a una computadora.
Vuelvo a morir ante la posibilidad de ese teléfono sonando y que seas vos para cancelar la salida de hoy al cine, que como ayer decía quería solo comer caramelos y estar en una butacas, pero no, no eras vos, no era nadie, hasta el teléfono es una maldita incomunicación porque nadie del otro lado contesto cuando dije hola. Así que cuando hasta los “electronic devices” me dejan sola, ya no puedo estarlo más, o mejor dicho intento auto convencerme de esa idea aunque se que es una puta mentira porque siempre se puede estar más de algo…Irremediablemente siempre.
Más solo, más feliz, más triste, más loco, más cuerdo, más gritón, más callado, más silenciado, más adormecido, más despierto, más voraz, y también veraz. Pero últimamente eso casi nunca sucede y me retuerzo en mi misma y soy una lengua bífida como la de mis sueños, y también después sueño algo que hace un rato recordaba y ahora ya no, o mejor dicho si, o mejor dicho tal vez. Porque de última ¿Qué es recordar? ¿Qué es amar? ¿Qué es odiar? ¿Qué es estar vivo? ¿Qué es inquirir? ¿Qué significa una seguidilla de palabras que no sabemos en absoluto si representan eso que realmente sentimos o eso que realmente está? ¿Cómo se que vos vas a entender esto que escribo? ¿Qué garantía o seguridad puedo encontrar en una convención social? Estamos solos.
Y yo que me desvanezco, y me envanezco y me toco las manos, en realidad me toco la mano, con una, una y con la otra la otra, porque mientras una toca, una se toca a si misma, y mientras la otra toca, la otra hace exactamente lo mismo, entonces ya no se cuando empiezo yo y cuando termino, y no se si al tocarte no estaré tocándome primero a mi misma, por el solo roce de tu piel saber que mi mano existe, o que el teléfono existe, saber que existo por la ropa que llevo puesta, porque así siento el contacto entre lo “externo” y yo misma. Me rasco la cabeza, y la cabeza me pica y me la rasco porque me pica, mi mano sin pensarlo dos veces se dirige a mi cuero cabelludo y lo rasca y yo cada vez más feliz de que mis manos todavía me hagan caso y no como mis piernas que se van corriendo por ahí o me transportan a como de lugar a otros sitios en los que quizás yo no quiero estar ni en lo más mínimo, pero a los que sin posibilidad de elección me llevan. (Acá, agrego, para que sepan que temporalmente es la misma hora que ayer, 20:23 solo que creo que diez minutos mas tarde, pero bueno, ayer escribí un poco y mi mamá se sentó enfrente mío y comenzó a hablarme, y ya no pude escribir)

(Después de escribir como muchos párrafos hacia abajo, me di cuenta de que ayer eran las 20:03 eso quiere decir que son 20 minutos de diferencia)

Ayer, si, volvimos a salir, al cine, a ver una película que ambos terminamos argumentando que era una copia bien hecha de otra película, que para mi es un rejunte de muchas otras películas. Salimos y entramos en otro lugar, nos sentamos, tomamos lo de siempre, y hablamos de lo que últimamente es lo de siempre. Aunque yo te explique esa teoría mía sobre tu forma reacia y fría de ver el mundo, y de empujar a la gente fuera de tu vida. Y yo no sabía si estaba en lo cierto, pero en un momento dijiste que yo hiciera lo que quisiera (respecto al cigarrillo) pero que era la única que te conocía o conocía tu secreto y me iba a morir. Aprendí, que por tantos años en ese caparazón, tantos años encerrándote en vos mismo, para no sentir tan fuerte y tan sensible como sabes que sentís, tan humano y generoso como negas ser, en el momento en que te permitís sentir, recordas que estas dejando al actor de lado. Y entonces necesitas reafirmarte a vos mismo, necesitas creer que no sentís y tiras mierda, y decís cosas que lastiman esperando que la gente se vaya, y la gente se va. Pero yo no me fui un carajo, porque yo te escucho cuando hablas, yo te veo sentir, te veo llorar, te veo emocionarte, u odiar, te veo detestar y seguir al pie de la letra un guión que creaste en pos a algo que realmente no existe y que es solo una forma de exorcizarte de lo que te puede llegar a doler. No confías, es una especie de paranoia para con la humanidad, para con cada ser, y yo no soy así, yo se quien sos, o creo saberlo por lo menos, yo tengo la certeza implacable de que no sos ese personaje, de que el Mauro que de vez en cuando se deja ver ante mi, es el real, que el otro es solo ficción, es solo cuento, y cuando yo te digo que no me gusta verte mal, no te miento. Verte renegar de vos mismo, es verte mal, y te duele decirme ciertas cosas, y te cuesta porque sabes que tenés que mentirme a mi, pero antes mentirte a vos mismo. Yo no me voy a abrir, no puedo dejarte no ser, no puedo permitirte eso, aunque sea no conmigo. Entras en un terreno un poco luminoso, un poco dulce, un poco amoroso, y te retractas. Entras en un lugar donde sabes que podes ser feliz, y salís por miedo a dejar de serlo. Salís aterrorizado de que alguien te lance una verdad que bien sabes pero que venís negando hace años. Porque no sentir implica no perder. No sentir implica la comodidad de una casita perfecta rodeado solo de vos mismo y los problemas que tenés y que preferís no compartir con nadie porque eso sería dejar entrar a esa persona en tu vida. Sabes demasiado bien lo que es el amor, sabes demasiado bien lo que es el dolor, lo que es el odio, el querer, pero no queres sentirlo por miedo a que sabes que es demasiado poderoso, y por miedo a traicionar ese otro vos que creaste. Ya no quiero verte renegar de vos mismo, no quiero verte mentirte.
¿Será amor, compasión? No se que es, vos alegas que yo estoy loca. Yo, que no tanto si no estoy en torno a vos. Quizás invente cosas, quizás no sea real, y seas realmente un ser abyecto y desalmado, pero por creer conocerte, y quizás en una especie de fantasía, yo veo cada vez en tus ojos, quien sos. Y a veces veo, debajo de esos ojos, quien dejas de ser.
¿Ves? Te acabas de conectar, cruzamos dos palabras y te fuiste, sin siquiera despedirte, como si yo fuera algo obsoleto, como si yo no cumpliera un rol en tu vida. Sé bien, después de un error no tan errado tuyo, que soy una interferencia en esa existencia errante que forjaste con el paso del tiempo y que es irrevocable como el paso del mismo tiempo. Que bien, vos queres lograr que yo me vaya, que me duelan las pelotudeces que haces, que me desangre por dentro y deje una sonrisa por fuera, y en algún momento como todos los demás, me pudra de ese jueguito de desinterés y me desligue de vos. Pues querido, olvídalo. Yo no puedo permitirme permitirte que sigas jugando a no ser vos. ¿Trastorno esquizo típico de la personalidad? ¡¡¡Por favor!!! Vos no estás enfermo, vos estás cansado de ser hombre, estás cansado de que todo te llegué tanto, de sentir demasiado, vos estás harto de no ser abyecto y desalmado, estás podrido de no poder ser como la mayoría de la gente, esa que hace de cuenta que le interesa pero en realidad no le importa un carajo y puede olvidar. Los imbéciles esos le ponen nombre a todo. Nombre a si te duele el dedo del pie, nombre a si estás con un pelo fuera de lugar, nombre hasta a tu vieja, y a veces a los comportamientos que esta pueda llegar a tener. ¿No se dan cuenta de que la historia es mucho mas corta? ¿Que no se arregla con pastillitas? ¿Que hay mejores terapias que un comprimido? ¿No, no? Si, ayudará todo lo que quieras, te sedará, pero te quita la vida, esa misma que vos estás intentando no vivir porque duele hacerlo, te están ayudando, les pagas cada vez para que te maten un poco más, supuestamente te curan…Fah, ¿quien se lo cree eso? Yo no me la creo, ni por un rato, como no me creo que vos no sientas, como no me creo que me toques y no se te mueva un pelo, como que sea algo puramente químico y atroz, como el período de celo de un mero animal, como si no fuéramos seres pensantes, como si no fuéramos nosotros. Si, señores, aguante Darwin y la selección de las especies, hay que negar lo que se siente, hay que determinadamente no sentir, esto último es aún mejor que lo primero, pero de no ser posible (quizás por ser humanos) se puede siempre optar por la primera opción. Lo negamos y es como si no existiera, y listo, nos preparamos un café o un mate, prendemos la tele y estamos felices, solos y felices. Felices ante la posibilidad de estar totalmente desligados de la gente que vive sobre el planeta, totalmente desligados de la gente del mismo país, de una misma ciudad, barrio, cuadra o inclusive: casa. También de esa otra gente que vive a varias cuadras de la casa donde estás tranquilo mirando la tele y tomando el café sin sentir, o mejor dicho, negando hacerlo. Pero quizás pones un CD, seguramente que alguien en otro espacio, otra temporalidad grabó, y ahora vos estás en tu casa oyéndolo, y también dependiendo de lo que sea que esté grabado, quizás sentir. ¡Ay! Mala palabra, pido absolución. No, perdón nuevamente, tampoco tengo que pedir, o esperar, porque eso es de gente débil, quebrada, utópica, de personas que se dejan ir entre las cosas que desean. Personas que pueden ilusionarse, y eso está mal, porque cuando lo que uno espera, desea o con lo que se ilusiona no sucede, chau, fuiste. Olvidate de quien sos, entonces, y hace caso. Vos haceme caso que te va ir bien pibe/a. Sábelo. Cuando vos veas que la cosa se pone turbia, es decir, traducido a tu idioma, demasiado luminosa, demasiado engendradora de sentimientos, cuando veas en ese momento que te están por besar, que te están por acariciar, o sacarte una pelusa de un pullover, o te están por dar alguna demostración de afecto, cuando veas que viene directo a calentarte el café, a hacerte la cama en la que estabas cómodo tirado sin importarte nada mirando la televisión, o te viene a traer un CD que te ponga nostálgico o melancólico (muy mala palabra): Corré, lo más rápido que puedas… y si tu estado físico no te lo permite o te lo permite pero ya sos un cómodo de mierda y preferís no moverte, lanzale una sarta, un rosario de idioteces que hagan a esa persona sentir mal, o que bien, no le provoquen nada, es decir, que después de un tiempo vas a lograr o bien que sienta que no le prestas atención alguna, y más aún que sos alguna especie de autista o que tenés ese tipo de conducta para con toda especie de personas, sin importar si tiene pene o vagina, o bien que sos un forro y disfrutas de infligir dolor a su alma. O quizás, si pretende ser como vos, no piense, ni sienta: nada.