sábado, diciembre 31, 2005

Hurtando oscuridad.

Algunas las guardaba, tal y cómo las adquiría, las hacía un bollo, y las metía en una de sus valijas. Otras las plegaba hasta que prácticamente desaparecían, otras las cortaba y las volvía a coser, a otras les hacía el amor, con otras hacía vestidos, algunas las lavaba y se envolvía en ellas, algunas otras las colgaba. Plegadas, colgadas, planchadas, abiertas, cerradas, contra la devoción por tales no podía luchar. Intentaba no caer en la rendición que le provocaban, intentaba mirar hacia otro lado, pero las ventanas gritaban su nombre.
Un día yendo al trabajo, vio una ventana, y tuvo la necesidad absurda de ir e intentar entrar para poder llevarselas. Un anciano abrió la puerta, dijo que vendía libros. El viejo no titubeó, y le ofreció pasar, sentarse en una sala lugubre, vasta, y oscura, y algo para tomar.

:- Un café estaría bien, si no es mucha molestia.

:- Por supuesto que no, ya vuelvo.

Y cuando el viejo volvió, la sala estaba llena de luz, se veían las partículas de polvo volar, la puerta estaba entreabierta, todo estaba en su lugar, sólo faltaban... las cortinas.

lunes, diciembre 26, 2005

Cuerdas.

Envío, y recibo. Doy y tengo. Dame, teneme, sosteneme. Abrazame, besame, quereme, amame, basta.
Hace lo que quieras, que fácil que es.
Me desprendo, es lo mejor. Desprenderse, soltarse, desarmarse, y aunarse simplemente para existir, existir es simple.
Hay pedazos rotos de cosas que no puedo describir porque mis espasmos no reconocen ni mis instintos de visión. Hay paredes descascaradas, descascarandome. Me deshojo, de deshago, me desahogo, y ya no estás. Y las paredes no están, y muero cada vez, al instante renazco, sigo moviéndome, pero no controlo esas manos, ni esas piernas que una vez fueron mías. No soy más que una especie de marioneta, de títere, pesado y viejo, con las cuerdas cortadas, podridas, retorcidas. Llevame a donde vas, no tengo más cintas de las que tirar para pedir rescates. Me pregunto cosas que ya nadie va a contestar, es mejor no existir, más simple, conciso, y el auxilio no se desprende de mi boca, las respuestas son viento, aire. No queda más que un vacío, un grito sordo, desplazandosé linealmente en esa extensión de tiempo diversificada, y convencional. Cambios.

Desnudame, haceme el grandísimo favor de desnudarme.

Tu mano entre mis muslos. La desnudez inexistente. Un espejo que me dice quien soy corporeamente pero que apenas divisa mi desnudez real.
Un tálamo que guarda una suerte de desorden cósmico, bien bonito, con sábanas de seda egipcia. Y un falo pelotudo entre los pliegues.
Yo, el falo, y los pliegues, mis pliegues, y los de allá.
Vuelvo, excitada, por la música, que hace en mí, el todo.
El falo pelotudo duerme exhausto.
Uh! Exhaustividad. Prolegómenos.
El falo rezonga, retoza, ronca.
Yo, el espejo, y una ventana abierta de par en par por la que no entra ni un rayo de luz.
Que fácil es dormir cuando no se brilla.
Yo quiero eso que está ahí, eso que duerme, quiero muchos de esos, quiero cien, miles, los que existan, porque total son pelotudos.
Quiero uno que piense, que juegue con las palabras.
Haceme sonreir, querés?
Haceme el favor. Dame un orgasmo, intelectual.
Tic tac tic tac, se me seca la lengua. Habla, ahora.

Transubstancia.

No espero azulejos odiosos que reflejen nuestros rostros, ni charcos en los que saltar problemas, ni estados anímicos azulados. Prefiero cruzar un parque.
No asumo responsabilidades por dolores causados en otros tiempos, porque el tiempo no existe y su relatividad me compone en poesía.
Nadie sabe lo que es ser esa persona que en su nauseabunda constancia reprime todo lo que puede perjudicarlo, y deja de ser feliz al instante, pero sonríe porque nunca lo lastiman. Sonríe desde la mediocridad como una venganza hacia su auto-odio. Sonríe porque sabe que de llorar ya nunca pararía. Culpables afuera, y su casa abstracta de piedras preciosas de fantasía brillan enfermizamente. Indefectiblemente siempre, el sufrimiento. Los mármoles que enfrían las espaldas, y los sueños que se filtran en el agua y desaparecen en esos charcos que uno siempre salta, o intenta no pisar.
Entonces ahora escucho una canción y recuerdo lo mal visto que está comenzar oraciones o párrafos con palabras como "entonces" o "y".
Y... pero a mi me gusta.
Mañana voy a volver a mi casa, y voy a cruzar los dedos y voy a intentar morirme en esa posición, como si intentar morir manteniendo la respiración bajo el agua fuera posible. No hay lugares a donde ir, y me aburro, me aburro, quería escuchar eso, que yo escribía enfrente de una maquina, desde este lugar, con una madre en la cocina y una padre durmiendo y un hermano en la pieza, y yo sólo con la luz baja escribiendo como una pelotuda para exorcizar demonios, y comenzar como ahora con algo poético o que intentaba mantener un carácter absurdamente literario, y llegar a esto, a lo chabacano, bien criollo y visceral como yo; porque sí, sigo las reglas con pesadumbres, pero me urge la revolución, quiero romper todo, romperte todo, tirarte con lo más cercano que tenga, sentarme arriba tuyo y besarte, y decirte que sos mío y que vas a morirte si algún día dejas de serlo, porque ya lo fuiste y punto, no hay vuelta atrás. No quiero terminar siendo una ermitaña, pero a este paso, con mis fobias desmedidas que cada vez son más ya me la veo venir, y Tata diamon talli na cielo, bendito el di Uste nombre. Ace el di Uste voluntad aqui na tierra, igual como alli na cielo.
Dale kanamon el pan para cada dia. Perdona el diamon maga culpa, como ta perdona kame con aquellos tiene culpa kanamon. No deja que ay cae kame na tentacion Y libra kanamon del mal. Bien chabacano hasta me rezo el padre nuestro como si eso pudiera dar cuenta de que más allá de que ni sé que es Zamboanga, lo rezo, y soy feliz porque aprendí algo nuevo.
Y soy nueva. Chau-

miércoles, diciembre 21, 2005

"La" Arena

Entonces callo, por miedo o diversión. Un niño lee mi nombre en una playa distante y ajena a mis ojos y soy feliz de tal comunicado.
Existo, existo porque alguien extraño profirió mi nombre.
Cayó y calló.
Ya no existe, y se va... con el agua que lava lo impropio.

sábado, diciembre 10, 2005

Es hermoso perderse.

Entonces vuelvo del bar al que suelo ir, de las caras que suelen estar en ese bar al que suelo ir, y de hablar de cobres, y padres, y basura, y textos, y fines, y regurgitaciones que me acercan a la calma de seguir siendo yo misma. Vuelvo ahora de destestar escribir en femenino, prefiero hacerlo en masculino, muchas veces lo hago sin darme cuenta, o a propósito, y me pierdo en las letras, y en esas calmas, vacías, vanas, y "absurdas", esa palabra que te gusta tanto. Me convierto en un absurdo, soy un absurdo, me miento, me despeino, desenvaino corazas y aullo; te excitan mis gritos, mi cara torva, mis alas cerradas, amás cada partícula, cada espacio, cada cosita pelotuda que digo, y me aburro de ser yo, y de que me ames, y de que controles, y de que quieras estar siempre conmigo.
Estoy simplemente aburrida, quizás ni siquiera esto es lo que siento, y solamente necesito escribir para exorcizarme, y para dibujar y trazar mapas más absurdos que los que ya existen: absurdos, porque es hermoso perderse.

jueves, diciembre 01, 2005

Virtud.

Como podrán notar por las fechas, y las horas de cada texto, soy una persona de lo más viciosa. Cigarrillos, textos, sin nada que decir, la mayoría, dejando de lado obviamente las teorías lingüísticas que dicen cosas contrarias. Los caramelos, los mates, los chocolates, los zapatos, los mensajes de texto gratis desde una página de internet, el agua, las papas con mayonesa, la mayonesa de ave, las aceitunas, las papas fritas, lo que lleve salsa, las cazuelas, ponerle detergente a la esponja, ponerle cif a la esponja, usar papel higiénico, crema de enjuague, guardar papeles, llaves, biromes, acaparar, cosas, sin sentido, como los textos, frecuentar lugares, explotar burbujas, de aire, de jabón, acariciar perros, limpiarme las uñas, desabrocharme la ropa que pueda ser desabrochada, acariciar barbas, cerrar cortinas, abrir fundas, ponerme perfume, ponerme talco, depilar cada pelo, escribir, escuchar música, hablar, esperar el sol, mirar el cielo, comer la piel, besar, tocar todo, abrir todo, mi curiosidad, leer todo, saber todo, querer, desear, autosugestionarme, buscar, sentarme y pararme, tocarme, peinarme mientras puedo, subir la capacidad del ventilador o la estufa, más, siempre más, nunca es suficiente, repetir ciertas cosas, preguntar ciertas otras, observar, detallar, revolver, desnudar, andar descalza, teclear, no importa si es en vano, o para comunicar, aunque ciertas teorías digan... Hay más, pero ese es otro, aburrirme y cansarme de mi misma.
Mi capacidad de amar, ya no se sabe cierta.

Acá, allá, allá, acá, como sea.

Mi pieza es un desastre, mi habitación es un desastre, el lugar donde duermo, reposo, veo tele a veces, es un desastre, fortuito. Disfruto el desparramo, gozo las partículas de tierra, encuentro el orden en el desastre.
En el baño hay un vestido que huele a madre, y un olor que huele a casa.
En las mesas hay libros, en los escritorios hay libros, en las cajas hay libros, en las bibliotecas hay libros, en los cajones hay libros, en las mesas de luz hay libros, entre ciertas prendas, hay libros.

Allá.
Constantemente ya está todo limpio. El escritorio posee un grado de perfección que me asusta. La silla una quietud enfermante, el estereo negro, un brillo enceguecedor. Las cosas, pequeñeces gigantescas, y absurdas, ocupan un espacio calculado.

Me aturde tanta calma, tanto orden. No quiero más mates, me duele la panza.

Relatividad de las puertas.

Dice: "Editar entradas", y previamente, "crear", por lógica, si luego puedo editar lo que hago donde creo, es porque estoy creando entradas. Y ya me siento importante. Estoy creando entradas, y si fuera tan fácil abrir puertas, olerlas, esculpirlas, demacrarlas. Si fuera tan seguro, atravesarlas, viviría de puertas en puertas, pero las puertas, no son siempre entradas, a veces son salidas: como esas de los mercados de las estaciones de servicio, no abren hacia ambos lados, ahora que lo pienso mejor, no hay demasiadas puertas que oficien de entrada y de salida, si no se tiene en cuenta, donde está parado uno, si afuera o adentro. Si estoy adentro, son salidas, si estoy afuera, entradas, pero a veces son salidas igual. Escapatorias, refugios, que relativas que son las puertas. (podría seguir, pero me pudrí de hablar sobre puertas. es el horario, y el encierro, porque ahora, estoy en un "adentro" y ya tengo que atravesarlo hacia el "afuera")

Así.

Es siempre así. Cada single time, así. Comienzo, recaudo, vomito, estornudo, tropiezo, me pierdo, me encuentro, y después, me deprimo, así de simple, como la vida simple, como el pájaro que tiene alas nuevas. Que recién aprendió a volar y no se cansó de, simplemente, hacerlo.
Es siempre así. Every única vez, así. Me desnudo, me revelo, me desato, y me flagelo, porque necesito saber lo que duele, y si duele es porque estoy viva. Si duele, si siento, si me avergüenzo, es porque estoy viva.
Es siempre así. Cada single vez, así. Me revuelvo, me aprendo, fumo, tomo, como, duermo, y cada vez, cada única vez, every single time, despierto.

Still.

Y a veces me veo sentada y muerta. Sabiendo que estás atrapado. Y sabiendo lo que extraño. Lo que no quiero. Y advierto mi conformismo. Mis miedos, mis náuseas.
Hay demonios, y animales extraños y cosas que vuelan. Y yo estoy tan inmóvil, como el Apeirón o el No-ser. estoy muerta, y sentada. Pero Still.
Podrías creerme si te digo: Creeme, pero te estoy mintiendo. ¿Cuál es la mentira? Que me creas o que te miento.