lunes, junio 19, 2006
Simpleza/Complejidad
Dónde hay un lugar
al que llegar
y quedarme quieta
extasiada.
Qué calles me llevarían
quien me espera
quien me aguanta
me desea
La simpleza de
la soledad
tiene que completarse
con la complejidad
de pasar tiempo
con uno mismo
y conocerse.
Como odio, como deseo
Cuando quise conocerte
me miraste y 2 verdades
se presentaron furiosas
entre cuerpos verdes.
Hay culpables y recientes
odios, amores y esperanzas
la ciudad se desmorona
pero aún diviso tu alma.
Veo y no miro
escucho y no oigo
te deseo tanto
reviento, me expongo.
El llanto viene en harapos
colgando de una sienes
brillantes con despojos
tus palabras me fusionan
me ahogan los cantos
me echan de entre lo fortuito
me dicen:- suficiente
se termino el cuento
que te vaya bien con lo dulce
intentando pescar moscas. (entre medio de tanto viento, tiempo, miento)
Y con una tanza fina
ato el desvarío
de sentir este mañoso
y desagradable amor por lo frío.
Todo me urge
me llaman los silencios
y pido a gritos certidumbres:
muertos.
La paz no existe.
Estoy sentada en lo alto de una contradicción. Caer es caer y que quedarse dé vértigo es sólo una metáfora. Esta contradicción reside en el hecho de que sí me duelen ciertas cosas como actitudes, miradas, ojos, días, noches, letras o comportamientos con principio de esquizofrenia que me alejan cada vez más de saber quienes somos, tendría que poder llorar. Es decir, duele y quema pero no mata. Y quisiera sentir una especie de redención luego de un buen llanto. Pero no! Tengo toda la furia. ArGhh!! Quiero matar, aplastar, carcomer, destrozar, explotar, reventar y derramarME; al parecer lo que busco no está en los planes de mis ojos.
Pues no, a veces sí, me pregunto si existe la normalidad: porque suelo notar que hasta el más cordial sufre en cierto grado de algún pedacito de patología: neta o pequeñas manías. Es decir, yo reconozco que no pertenezco al canon social de la normalidad, pero con cada día que pasa, reconozco que no soy la única, es más, hasta podría decir que todos tienen esos arranques, y padecen de: sí mismos.
La paz no existe, y sí, sí, sí, quisiera una suerte de certeza para dejar de paranoiquear sobre el devenir de las cosas, pero ni segura estoy de que tal cosa exista.
Acabé.
domingo, junio 18, 2006
La paz
No me da miedo estar sola como ese hombre que acabo de ver, luego de levantar los pies dentro de un auto que me llevaba a mi destino, sentado en el escalón del umbral de la Farmacia La Paz. Será porque disfruto de lo amargo.
martes, junio 13, 2006
La muerte de lo gestado.
Por la avenida principal el hombre bajo hasta el río.
Se sacó las zapatillas, y caminó por el pasto, y olió las flores, como si renaciera de una muerte longeva. Miró con detenida certeza por última vez el mundo.
Se quitó la remera y se echó en el suelo y respiró el calor del sol, y estornudó, y lloró, pero ya no abrió los ojos.
Y allí, inmanentemente adormecido, se relajó aunque le dolían el alma y las manos. Y dejó de ser, y simplemente pensó que su existencia tirada en el verde no valía nada.
¿Por qué huimos y de qué?
En un sobresalto magnífico pero todavía en la quietud, el hombre se divisó como hombre. Y encontró en sus adentros la razón de vivir, pero aún quería morir. Se apagaron los murmullos, el clamor, el sonido de las copas de los árboles amadas por el viento, la marea, las moscas, los aromas se extinguieron, las flores, el hedor de la mugre, su propio olor, ya no sintió su cuerpo, y no hubo tacto, estaba desligado, sin hilos ni ataduras, sólo el remordimiento y saber que su instinto de conservación ya no tenía vigencia.
No quería salir de ese estado atónito de simbiosis con la primera madre. Porque sabía que si lo hacía, tendría que quitarse la vida.
Así que allí se quedó.
Muerto en vida, tirado en el pasto, rodeado de vida, pero emanando el desgano. Y pronto todo lo que lo rodeaba murió con él y en él. Más que su cuerpo, murió su visión del mundo.
lunes, junio 12, 2006
Confabulaciones
Nunca me creerían si les dijera, que Mag pesaba 160 kg sin sus zapatos. Que vestía ropa ceñida, tomaba café y fumaba desamparadamente. De día solía atormentar a los clientes de la empresa, guiñandoles un ojo, o simulando tener calor mientras desabrochaba su camisa. Sus cruces de piernas, sus suspiros, gemidos, y desmanes, sus cantos, sus consejos, y su sexualidad explotaban por todos lados. Ella sabía de lo que era capaz, y también sabía que los hombres se incomodaban y sudaban mientras recibían sus cheques o pedían cita con el gerente.
De noche atormentaba a sus vecinos oyendo opera hasta las 3 de la madrugada, nunca nadie había llamado a su puerta hasta, claro está, el día al que me refiero con esta narración, en el cual mientras Aida sonaba se interrumpió el aria con un noc noc on the door.
Mag, con todo su odio, y su dosis nocturna de whisky, levantose, y preguntó sin abrir la puerta.
:- ¿¡Quién es!? Nunca nadie contestó.
Entonces fue a ponerse una bata, porque demás está decir, que Mag era una ferviente amante de su desnudez. Cuando abrió encontró una caja enorme, y una carta.
Mag tomó la carta y empujó la caja, cerró la puerta con un estado de ensoñación y se sacó la bata. Se sirvió un vaso de vino, fue a la heladera y tomó la fondue que había preparado por la tarde. Fue a su cama, prendió velas, cambió las sabanas por las de raso italiano, cambió a Verdi por Barry White, y se subió a la cama, y se hundió confundiendo pliegues. Con la carta en la mano, prefirió primero abrir la carta, porque de alguna forma sabía que no se mencionaría más que con deícticos lo que la caja guardara, y a Mag le gustaban las sorpresas.
Entonces con paz, abrió el sobre, y sintió un olor especial, la carta estaba perfumada. Oh Dios, Mag ya estaba menos calma. Jazmines, afodisíacos. Mag cada vez se excitaba más, y Barry ayudaba. Por eso decidió que el onanismo era más interesante que esa carta.
Cuando dejó su ego soslayado, tomó la carta nuevamente, y el olor a jazmines entró nuevamente por sus fosas nasales, y decidió por segunda vez lo mismo, y luego apagaría la música.
Cuando ya su ego estaba más cerca de la falta de tensión, Mag supo que así nunca iba a enterarse que había dentro de la caja, pero era una persona decidida, y por nada del mundo iba a ir contra una decisión que ya había tomado previamente. Era una falta de respeto a su soslayado y relajado ego. Entonces Staying Power dejó de sonar, y ya nunca sonó Love Theme.
Volvió una vez más a la cama, y sus manos le ganaron nuevamente. Por eso decidió ir al balcón, donde tenía su lavarropas, y una jarra roja llena de ganchos para colgar sus prendas, en las rejas del balcón, porque los tendederos nunca le habían rendido. Así que como el Sr. la trajo al mundo, fue, tomó un gancho, y lo colocó en su nariz.
Ya sin música, y sin aromas que experimentar, Mag saltó al colchón, y tomó la carta. La desplegó. La miró generalmente, y notó una caligrafía muy bonita. El papel era rosado. Mag ya estaba viviendo una película romántica, naturalmente ella ya había mentalmente editado las partes en que había caído en la tentación; porque no quería ser modelo de Saudek, no quería mostrar sus pechos como la estanquera de Amacord, nada de ese estilo.
Comenzó a leer:
Sé perfectamente, indudablemente que el Padre te ha visto desde el cielo tocando tus senos. Sé también queridísima Mag, que no quiero que entres en un estado de paranoia, es simplemente conocerte, y decir las cosas precisas, en los momentos exactos, coordinación lo llamarían en alguna película extensa. Mag, adorable Mag, no veo la hora de que llegue el día de estar invitado a oir una Operetta juntos. No veo la hora, no escatimo el tiempo, pero lo intento a veces, por eso una operetta nos bastaría, para que cuando ya no haya música en nuestros oídos, pudieramos escucharnos a nosotros mismos. Diciendo tantas cosas, y hablar callando tantas otras. Mag, abrí la caja Mag. Ya no dejes pasar el tiempo. Algo de tu tamaño y de tus fauces espera.
Mira Mag, la belleza.
Sinceramente, "Radamés".
Mag volaba, Mag sentía, Mag se había enamorado, y no era por una cuestión de escatimación del tiempo, o querer obedecer a eso de no perderlo. Es que ya nada podía hacer. El gancho ya le hacía doler la nariz, por lo que guardo la carta en un cajón, no quería que nada la interrumpiera en la apertura de ese sueño fortuito.
Fue al living. Toma la caja. Es una especie de plancha.
Respira hondo.
Reza un padre nuestro.
Abre la caja.
Mag se contempla, Mag se ve, se aprehende, se sabe, pero sin embargo se busca, no hay una definición constante de quienes somos, y a cada minuto cambiamos, la esencia permanece, pero nuestros ojos se percatan de las realidades que no nos conmueven o de las que nos tiran al piso y nos revientan haciendonos explotar contra las paredes, en uno de esos momentos, que casi nunca nos bendicen con su presencia Mag ve la belleza y ante tanta belleza deja de ser. Mag ya no es Mag, Mag es la visión de Mag, es una proyección de ella misma. ¿Y quien quiere ser sólo eso?
Vivir es hermenéutica pura.
¿qué es el amor?, vos me decis que lo busque y nunca pudiste decirme nada por el simple hecho de no confiar en la relacion significante significado, yo sí te amé y no tuve que citar canciones para poder demostrartelo, así que no "(yo) te amé en nicaragua", ni "te amaré". Te amé de verdad, como sé amar, sea lo que sea, si cuadra o no con el concepto formalizado de amor, me chupa un huevo, yo puedo afirmar que te amé, desde mi subjetividad, y mi interpretación de ese concepto, de eso se trata vivir, es la hermeneútica pura. Vamos de acá a allá, y sólo eso tenemos, una interpretación de las cosas que nos rodean, pero ¿vos sabés lo que es el amor? y no como concepto, sino tu interpretación del amor, ¿sentiste tu interpretación del amor? es tu interpretacion la que hace al concepto.el concepto no existe si no podés interpretarlo fuera del papel.
:- no sé a qué te referís con concepto.
:- el concepto es la definición. Todo el mundo tiene un concepto sobre ciertas cosas, como el ejemplo más vulgar, mesa: tabla con cuatro patas; pero todo el mundo no imagina la misma mesa cuando una mesa es nombrada. Esa interpretación, es la que cuenta. Porque es imposible que todos vean las cosas del mismo modo, la vida es un objeto, un punto de vista, el punto de vista crea el objeto, la vida crea más vida. jajajajaja. Nevermind
domingo, junio 11, 2006
But.
Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí. Aja, aja, aja, aja, aja, aja, aja, aja. Claro, claro, claro, claro, claro, claro, claro, claro. Done, done, done, done, done, done, done, done. Sure, sure, sure, sure, sure, sure, sure, sure. Ok, ok, ok, ok, ok, ok, ok, ok. Yes, yes, yes, yes, yes, yes, yes, yes. Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno. Ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya. Listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo. Bien, bien, bien, bien, bien, bien, bien, bien. Comprendo, Comprendo, comprendo, comprendo, comprendo, comprendo, comprendo, comprendo. Ah, ah, ah, ah, ah, ah, ah, ah. Mmm, mmm, mmm, mmm, mmm, mmm, mmm, mmm.
Pero...
Nac/Ca/ er
Estoy sola, mal, pero principalmente sola. Y estar solo no es estar mal, y en este caso que esté mal no es un devenir de que esté sola, más bien es un devenir de sentirme tan acompañada y sola de repente, porque los shocks hacen que me duela más todo. Es como nacer, y de estar en agua flotando pasivamente sin que nadie te joda, pasar a la gravedad que te aplasta contra el piso, pasar al mundo donde la gente se burla y llora de la risa de que te aplastes, pasar como en un show abismal en el que sos un actor mal pago, con una mutual de mierda que no te cubre ni la dosis de droga que necesites para sobrellevarlo.
Eramos tan azules, y tan llenos de vida, y ahora somos unos actores de esos porno a lo que les dan 3 peñiques por pasarla bien, ja! y lo peor es lo que te dicen:- Disfrutalo. Of course darling, voy a empeñarme en disfrutar que me violen bien tranquilos y me filmen mientras lo hacen, voy a disfrutar que la gente se ría de mis caídas, y es más, voy a disfrutar que vos te sientas mal por mí. ¿Pero a quien se le ocurre tal cosa? Ya no se puede decir nada, porque decir ciertas cosas está mal, y cantar está mal, y vestirse es peor, porque no te dejan ni siquiera ponerte una bata para que no se te vea la celulitis que tenes en el orto de tanto comer helado y chatear mientras estabas deprimida porque te pagan bien a lo lousy, y encima esperan que lo disfrutes, pero claro, te caes terriblemente, como cuando te aplastás contra el piso cuando nacés, como cuando te piden cosas imposibles, como cuando te miran y ponen caras de perritos falderos, y sabiendo que sabés que cuando repartieron las cartas te cagaron, y te agarran unas ganas incontenibles de matar al camarógrafo, que de hecho está bárbaro.
Es caer y caer y caer, desde que nacemos hasta que morimos, y después caer de nuevo, en una caja de madera, y que te tiren ya bien muerto, en un pozo en la tierra, y te tapen hasta la nuca, para ya nunca dejar ni vivo el rastro de tu respiración.
[late nº]
¿Cuánto tiempo más? [2]
Escribir tendrá un aroma a desesperanza y a angustia.
Y es que odio tantas cosas.
Es un temor vano e impertinente.
Se me escapa todo. [1]
Me desvivo en la búsqueda. [3]
¿Y para qué?[4]
Las cosas se me escapan de entre mis manos.
(.brb[1].hopefully[2].soon[3].realize[4].)
jueves, junio 08, 2006
Reflex
Si no pensás no sabés, si no sabés no hacés, y te morís sin haber pensado, sabido o hecho nada.
Pedidos de eternidad.
Los lugares a los que suelo ir, nunca están ahí.
Los busco, los reprimo, y me abandonan.
Una especie de extraña adicción se hace cargo de mis acciones.
Zamarreo los conceptos que me han sido otorgados.
Descreo de las mesas y los vasos, y hasta de los sifones de soda que piden a gritos silenciosos que ya me calle.
Me ajeno del mundo.
Me voy.
No siento lo que debiera.
Me deprimo absurdamente sin razones.
Y te busco.
Vuelvo a pedirte que no me ignores, que me sientas, que me abraces, que embraces, que me ayudes a persignarme ante mis formas de actuar.
Te ruego que me beses, me desnudes, me ates y me hagas lo que quieras, drogame, maltratame, pero quedate conmigo.
Caigo en la esperanza de que solo una parte así sea.
Escondo lo que pienso para que no me desencriptes y no veas que los lugares viven abandonandome, para que así no me abandones vos tampoco como lo hace todo lo que me rodea, quizás porque lo permito, o lo deseo.
Es desear con la carne, el alma y los huesos que me desees como te deseo, que no me permitas marchar.
Es que ya lo sé. Pido demasiado, deseo demasiado, en vano, pero eso es lo único que me mantiene en pie. Desear, querer, pedir, soñar.
Ahora que sabes todo esto, no me dejes, no me dejen. Y como siempre ya no puedo dejar de pedir.
martes, junio 06, 2006
Atajandote.
Como siempre.
Das y recibís.
Y te atajas.
Y soñás que sigo ahí.
Y te perpetúas en poesía.
Porque es la única manera que tengo,
que tengo de tenerte completo.
domingo, junio 04, 2006
0 Auto-cableado. Y al que le molesté que no joda.
¿Congelada?
¿El corazón late? Sufre, ama, odia? Le pasa algo, o es una escultura de hielo, una reproducción estática del cliché maniático de la imagen típica del corazón curvado y rojo, o una estructura bien formada, con aorta y cables, conectada a algún espacio que nos trasciende? Pero que está bien adentro nuestro, y os permite la vida.
Prefiero latir. Prefiero sangrar. Prefiero sentir. Sin ocultar los sufrimientos, los amores y los odios. Me pasa algo, no soy una escultura de hielo, ni una reproducción estática del cliché maniático de la típica imagen del corazón curvado y rojo, soy todos los días de un color distinto, de una forma bien "shapeada", mi pasión mis amores mis sufrimientos y mis odios varían como yo. Asumo que este corazón mío tiene una estructura bien formada, con una aorta y cables llenos de sangre: cables, y no arterias ni venas, no quiero la distinción ni entre sangre limpia, ni oxigenada, ni sangre azul y sucia. Me permito la vida, quiero permitirme la vida, permitirme vivir, y que nada ni nadie venga a vengar las cosas que ya sepulté, y que espero que no rebosen como la vida que intento tener. Prefiero también los cables, para estar conectada a un espacio-tiempo y no sólo a mi misma. Nada de auto-cableados.
No me sufras, no me ames, ni me odies: cómo se pueden pedir tales cosas sin oir lo vano y la vanidad?
Cuál es el problema con simplemente querer ser, ser un corazón conectado a la vida, conectado a la realidad, sin fríos que atormenten, y sin calores que sofoquen, un corazón no curvado, ni perfecto y absurdo como el cliché que representa la absoluta redondez del simbolismo de un corazón si curvado? Ser simplemente un corazón con un soplidito diagnósticado a los tres o cuatro años de edad? Un corazón imperfecto, como ese humo que se desprende de un cigarrillo encendido.
Yo estoy plena. ¿Y Vos?
sábado, junio 03, 2006
Swing
Tengo tantas cosas: I've got, I've got.
Y otras que faltan: Lack of.
Las necesidades: Tan a lo Urge.
Lo musical: Lovely.
Lo sexual: Exploded y explored.
PLus
Lo suave: Skin.
Lo soñado: to Survive
Ya
Lo esperado:
You.
Yo.
Y?
Un motivo nunca es demasiado.
La amargura.
Un motivo nunca es demasiado. La otra parte del asunto puede abrirse. Tu motivo nunca alcanza. Se necesita un consenso. Como las respuestas a las preguntas, o las preguntas que son respuestas. Como el chorrito de vino en la salsa, o el beso antes de dormir. Como la energía para hacer o dejar de hacer. Como nosotros, como tu presencia. Ya no voy a enumerar cosas que complementen a otras, o quizás lo esté haciendo sin notarlo. Quizás soy un constante devenir, una insoportable idea de ida y vuelta.
Verte contra esa pared, resguardandote de mi imagen, de yo como el anticristo, de mi persona como algo indeseado, tirandote hacia atrás como alguien que teme a algo. Inquirir y recibir las respuestas como algo automático y prefigurado.
Nunca quise tal cosa.
Pero querer no es poder. Y un motivo nunca es demasiado.
jueves, junio 01, 2006
Intentando
Entonces estoy frente a un teclado, y como quiere supurar todo junto de mí, nada sale.
¿Qué hago? ¿Por qué sigo escribiendo? Si en realidad lo que digo no tiene un caracter literario. Será esta música.
Voy a intentarlo. (aclaro las manos como si aclarara la garganta para hablar frente a la nada)
Hay un hombre.
Sentado sólo, y hablando con alguien que no es visible a mis ojos, a los nuestros.
Hay un hombre.
Que le pide a gritos al viento que lo deje en paz.
Hay un hombre. Y yo me acerco.
Le pide a eso que lo abandone, le pide que se vaya, que no vuelva más, que no le pida cadenas, que lo deje vivir.
Hay un hombre. Y yo estoy cerca.
Vuelve a pedir, llorando, aullando, que lo desnude, que se quite de encima, que no importa el frío, ni las horas, ni el tiempo que tarde en volver a cambiar su piel, solamente, le pide, que ya no dé vueltas allí, que cruce como quien ha muerto a un asunto cerrado, que el recuerdo cruce con dos monedas en los ojos, y ya no regrese.
Hay un hombre, un recuerdo. Y yo estoy sentada a su lado
Acariciando su visión, compartiendo sus odios, sintiendo que pronto, seremos Dos.
Hay... algo hay ahí. Y ahora, ya no está.
La paz.






