viernes, julio 28, 2006

Vastedad.

Porque cuando se ama a una idea con tanta fervorosidad que llega a ser recalcitrante la devoción y se la defiende con uñas, dientes y palabras, es que T salió corriendo del auditorio, y abandonó a todos aquellos que lastimban sus oídos con atrocidades incompetentes. La embalsamó y la guardó para sí mismo, convenciéndose de que no dejaría de existir sólo porque otros no la tuvieran en mente. Una mente bastaba. Bastaba que él supiera de su existencia y desafiaría al tiempo y al chismorreo.

miércoles, julio 19, 2006

Alegoría del accidente.

Cuando se despertó, tomó sus manos, las besó y recitó a los nudillos una terrible canción, y esas manos tan llenas de arte, ya no pudieron preñar la poesía.
Reino el absolutismo, y todo dejó de existir.

lunes, julio 17, 2006

Insurrección.

Yacen ahí, y las excelencias de sus labios respiran sus aires. Esos aires que salen de sus pulmones y entran en los otros labios, en los ajenos. Yacen como muertos, pero están más vivos que nunca. Es la disparidad de la subyacencia. Desean vivir tanto, desean amarse tanto, desean encontrarse, pero ambos están yaciendo, lado a lado, palmo a palmo, mano a mano, con los ojos tan cerrados que no pueden verse, no pueden tocarse, no puede creerse, y se desintegra el aire, se desintegran los amantes por la falta de fe.

viernes, julio 14, 2006

Manías nocturnas. (y cosas por las que odiaba dormir)

No puedo dormir destapada. (Leasé que hasta con 40 grados de calor a la sombra, yo necesito taparme aunque sea con una sábana)
No puedo dormir con medias. (Leasé que hasta con -10º C de temperatura, duermo descalza, es más, amo hacerme un bollo y luego ir estirando los pies hacia los lugares que todavía permanecen congelados en el colchón)
Debo dormir sobre mi costado derecho con el izquierdo apuntando al techo.
No puedo dormir con las puertas del placard abiertas. (Antes era peor, porque la única puerta abierta debía ser la de mi pieza, así que supongo que de tener que cerrar TODAS las puertas, hasta las puertitas de las estanterías de la cocina, y la persiana y ventana en pleno verano a sólo las del placard, crecí O.o)
Algo que sí erradiqué de mi vida, fue que mi padre y mi hermano me dijeran y dieran "Las 4 cosas" sin las cuales no podía siquiera intentar conciliar el sueño. Éstas consistían en: "Que duermas bien", "que sueñes con los angelitos" y "hasta mañana". Y naturalmente un beso de mi padre, si no estaba lo llamaba por teléfono, para que las pronunciara y me mandara el beso. Mi hermano era más chico, y yo lo obligaba a decirme todo eso, hubo veces en que hasta lo desperté; después se acostumbró y él también comenzó a demandar que yo se las dijera a él. (y así ya podemos explicar el cariño que me tiene ahora)
También tenía una lucecita que era como un enchufecito rojo, y que se ponía y quedaba toda la noche, por si quería ir al baño o algo así, porque me he pagado cada palo que fue necesario. Todavía sigo pegandome palos, soy autodestructiva, brutita, moretones todo el tiempo, sobre todo en las piernas, desde que nací anduve cayendome.
Tampoco podía dormir sin sonido, porque en el silencio unas abejas asesinas me zumbaban en el oído, y tenía que producir un estampido para que cesara.
Era muy miedosa, miedosa de cosas inventadas, o vistas. No le tenía miedo a la gente, le tenía miedo a espectros, muñecas y cosas del más allá, aunque de cierta forma me atraían. Hubo un tiempo en el que llamaba a mi papá para que durmiera conmigo en la mitad de la noche, tipo 4. Después comencé sufrir de insomnio y ya me sentía "grande" para llamar a gente para que durmiera conmigo (además ya no entrabamos en una cama simple), por lo que me levantaba y miraba televisión, o intentaba en vano seguir durmiendo, entonces imaginaba cosas, relatos, cuentos, historias, y así comencé a escribir. Solía tener un cuaderno y una birome bajo la almohada para anotar sueños si es que lograba dormirme, o si se me ocurrían cosas interesantes; así me acostumbré a estar sola en la noche, y empecé a disfrutarlo.
Todavía lo hago.

jueves, julio 13, 2006

Desgajame.

Por primera vez en mucho tiempo siento que me desnudan con placer.
Me desnudan como a una mandarina, con las manos, sin necesidad de cuchillos u objetos cortantes. Me desgajan libremente, y prueban. A veces encuentran semillas, y otras veces algunos gajos sin interrupciones, inmaculados.
Por primera vez en un tiempo, desnudo a alguien con el placer de encontrar el orden, de plegar su ropa y colocarla en una silla, con la tibieza y el empeño de la tranquilidad. Y no necesito hacer estragos, y no necesitos desmoronarme al hacerlo, solamente las ganas y la certeza.

miércoles, julio 12, 2006

Caida libre.

Entonces se subió, se ató, vio que todo estuviera en su lugar, que las plantas siguieran respirando, que los árboles siguieran de pie, que el río siguiera su curso, y para romper con la poesía del paisaje, se dejó caer. Así, sin más. Y luego cuando quedó colgando de las cintas del cielo, en la quietud, se aunó al cuadro y dejó de sentir que ya no pertenecía.

lunes, julio 10, 2006

fifty/fifty

Si nadie nos contextualiza estamos tan vivos como muertos.

sábado, julio 08, 2006

Afán.

Hay un lugar paradisíaco, perfecto e incolumne, donde nada ni nadie se desploma, sino que hay aves desplumadas y cortinas de cuero. Un lugar sublime donde los árboles respiran tu aire, el agua tiene gusto a agua, y tus manos son de hielo. Un lugar en el que las almohadas flotan suspendidas en el aire, los cigarrillos son sólo humo y vapor, y exquisitos, y en los baños los inodoros escuchan a las personas que quieren hablarles.
Hay tantas cosas fantásticas, tantas cosas triviales y fantásticas en este mundo, que los hombres deberían ser envidiados en el afán de los que ya no están por poseerlas.

jueves, julio 06, 2006

Puede ser.

Macerar. O que te masacren tal vez?

Puede ser que te disfrute intentando romper lo que ya está roto, pero que sin embargo vuelve a romperse en mis sienes.

Gracias a finca Los Quiroga por auspiciar este momento.

martes, julio 04, 2006

Macerate

Hay que dejar que las cosas maceren.