A.M
En algunos momentos las cosas se nos desfasan, y como no puede explicarse la vida, y no hay comunicación posible mientras vos mirás lo mismo que estoy mirando yo, preferimos callar.
Entonces es cuando se hace el vacío preciso, exacto y divino, un manuscrito del vacío, que tanto corrompe el habla, que de última es igual al silencio; y es cuando comenzamos a imaginarnos perdidos, que de última es como estamos.
Yo no nos armo ni nos deshago como las hilanderas manipulan su telar. No echo afuera lo que pertenece al adentro, ni pretendo destruirnos, estirar, anudar o cortar de esos hilos. Si tuviera que elegir, no elegiría. Ya no voy a pensar en el cómo, ni en el cuando, sino en el ahora, porque hoy, "Hoy es siempre todavía."





