miércoles, enero 24, 2007

Cada día.

Es entonces cuando se nos abren las manos y se nos dibuja un asfalto, un camino a seguir, con un pasaje de ida hacia un no-retorno, hacia una supuesta eternidad, hacia un demarcado porvernir.
Cuando dejaremos de decirnos palabras verdes y de escupir peces; cuando dejaremos de intentar resarcirnos, de procurarnos la limpieza de las culpas, los olvidos y los odios; y aprenderemos a contentarnos con las distancias, esas que nos separan y nos unen, esas que nos permiten, de vez en cuando, ser, quienes somos.
Será entonces cuando se nos abran las manos y se nos dibuje el asfalto, ese camino a seguir, con ese pasaje de ida hacia el no-retorno, hacia la supuesta eternidad, hacia el porvenir, sin sombras, ni espejos, sin claroscuros de la posibilidad y de la duda.

martes, enero 09, 2007

La carta

Volvió a verla luego de unos meses de haberla dejado. Se la cruzó en ese restaurante al que solían ir juntos. La había dejado porque creía que ella pretendía la excentricidad cuando en realidad era una más del montón. Ella nunca hubiera aparecido como alguien del común de la gente, porque según él, siempre se aseguraba de hacer el comentario lo suficientemente extraño como para no encajar.
En una de sus noches de reflexión, jugando con el recuerdo entre sus manos, pensó en cuán bueno hubiera sido que ella no fuera así, que aceptara que era "normal", quizás hubieran seguido juntos.
Fue la última vez que conversaron...

:- ¿Le traigo el menú?
:- Sí, por favor.
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(Estoy en fu...=)...bloqueada)