miércoles, marzo 14, 2007

Tal cual salió del horno.

Voy a romper en llanto... siento como gorgotean las lagrimas, como se deshacen en sueños que quizás nunca cumplamos, que tal vez nunca veamos cumplidos... que tal vez nos renueven o nos maten; terminen por matarnos, por dejarnos maltrechos, desarmados, inconclusos.
Te pido que me mires, como si tu mirada me permitiera la existencia.
Te pido que me toques para que así mi piel tuviera un vuelo, un blanco, un fin. Pero sé, que tarde o temprano vas a devolverme la muerte. Sé que en estos días no van a salir tus ojos a buscarme por las calles, a desear ver mi rostro, a perpetuarme.
Y caigo en la certeza infinita, de que las cosas no son lo que parecen. De que fingimos nuestras noches, de que azotamos nuestras almas, de que preferimos la muerte, a la vida eterna.
Somos pecadores, en las tardes somos pecadores, y algunas mañanas nos recordamos, y otras querríamos no sabernos.

Contame cómo estás, que no te quepa un beso.