Cuando te equivocás...
Nada puedo hacer para remediar tu persecuta constante. No dependo de nadie, no actúo por nadie ni dejo de hacerlo tampoco. Por lo único que tomaría una decisión u otra sería por no herirte y por no ir en mi contra claro. Justamente para no decirte un día una cosa y al otro, otra.
Naturalmente no podés ver eso porque estás por fuera de mí, pero creí que era bastante obvio.
Es una pena que me pienses de esa forma, tan sumisa y sin cerebro, tan arrastrada y chupa orto, tan que necesito que me manejen la vida y me digan que hacer.
Un consejo de no decir una cosa por otra, de no volverte loco con mis mambos; un consejo es un consejo, no una orden.
La aprobación del concejo no fue justamente la que creo que creés que fue. Han dicho que me quieren feliz, y que vos sos más capaz que otras personas de lograrlo.
Ojalá notes, ojalá te des cuenta, ojalá aceptes que sos aceptado aunque te pese.
Gracias por intentarlo amor.





